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CORNADA DE LOBO

Despotricando

 

PEDRO TRAPIELLO
03/12/2017

Sólo hay dos cosas que verdaderamente emocionen al español al sentarse ante un periódico, libro, teatro o pantalla, dos cosas que para él son la prueba definitiva del máximo genio que puede alcanzar el actor o el escritor: una, ¡qué bien insulta esa pluma!; y dos, ¡qué bien llora esa actriz!... lo demás se queda en rutina teatral o retórica más o menos complaciente. Está demasiado claro que del venablo a la lágrima pendulean mejor nuestras más sinceras vibraciones.

El insulto es antiguo, se inventó mucho antes de que el mono listo descubriera la palabra. El insulto entonces era sólo un gruñido, lo mismo que hoy, pero sin subtítulos, sin la palabra que logra añadir al ladrido y al berrido el veneno de la infamia o del odio, esas sendas por las que ataja el insultador recogiendo flores del mal y logrando el ramo del doctorado cuando pasa a despotricar, fase en la que salen los insultos en batería o en torrente (despotricar: «hablar mal de alguien sin tasa ni reparo ni respeto»).

Despotricando. En ello estamos todo el día con la cuestión catalana.

¿Solsticio del despotrique?...

Un anticiclón de odio vecinal se ha instalado como boina quieta sobre toda la España paleta, sobre todos los nacionalismos que nos traemos y que nos llevan sin parar del caño al coro, del lloro al rejo y de la pena a la humillación cruel, esa humillación tan horrible que ya nunca se perdona.

Catalanes y españoles se sienten entre sí tan humillados, que se están tatuando las injurias del otro para que su piel se les haga frontón y las devuelva como un eco fiero en colorines; además, si se tatúan, no se olvidan jamás, como tampoco se olvidarán las que vinieron en tinta quedando por los siglos tatuadas en las hemerotecas. Pero entre todas, las que más hieren son las que vienen con sonrisa malona y chulita de tipo repelente que va de sobrado y de muy listo, características estas en las que se igualan Rafael Hernando y Rufián, calcaditos, son gallito socarrón que igual tiran de refrán que tiran de patadón, aunque se pasan de ron y se les ve lo truhán.

Malo, mientras uno insulta no oye.

   
1 Comentario
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Por La rana en la charca 16:40 - 03.12.2017

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Estimado Pedro, en España todos han despotricado de todos desde siempre..... porque siempre nos hemos desconocido y porque siempre hemos preferido instalarnos en la ignorancia y en la vagancia intelectual para justificar nuestra cobardía..... Otro éxito, sin duda de los 40 años de dictadura que ha marcado a fuego nuestro ADN colectivo (colectivos en la represión) y de los 40 años siguientes de oligopolio PP-PSOE que han continuado esa labor encantados.....

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