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EL BAILE DEL AHORCADO

Dios muere todos los días

 

CRISTINA FANJUL
13/03/2018

Cuando era pequeña tuve una infección de huesos que me ató a la cama durante varios meses. Mi madre me regaló El Principito, una edición en español y francés que desde entonces no se ha movido de mi mesilla de noche. La primera frase que leí decía que lo más bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo. Acudo a ella cada vez que la vida me hace mirar su lado tenebroso. He escuchado a la madre del pequeño Gabriel y me he sentido avergonzada de no estar a su altura. Cuando todo indicaba que el desierto del dolor no tenía fin, apareció ella para darnos de beber. El domingo escribí que parecía que Dios había muerto, pero puede que lo haga todos los días, que, al final, la eternidad no deje de repetirse, que la subida al cielo de Gabriel y nuestro descenso a los infiernos sea una muestra de que la salvación se esconde en el reverso de un bucle.

El verdadero horror del asesinato de este niño niño es la banalidad de toda su representación. Cuando no hay razones, ni explicación, cuando parece que el mundo puede seguir como si nada, cuando la irrelevancia del día a día es sepultada por un tsunami de dolor, cuando no puedes nada ante la terrible secuencia de la vida, cuando te empecinas en que la tierra debió abrirse para que el miedo desapareciera, cuando sentimos la certeza de que las aguas no se separarán para expulsar vivo el cuerpo de un niño como Gabriel, es cuando te das cuenta de que Dios no deja de morir; porque a Dios no le mata el mal, no, a Dios le matamos cuando todo ese horror no importa. Dios murió otra vez el domingo, pero no deja de hacerlo. En ocasiones parece que el desierto engulle la vida en un tiempo inventado, en el que el fuego se encadena, a través de un hilo invisible, con los escombros del frío. Y entonces, cuando creemos que en el desierto no hay nada, aparece ese pozo, encarnado en el dolor y la misericordia de Patricia Ramírez, pidiendo que no se extienda el rencor: una madre, que regresa de la muerte y nos muestra el camino para volver a la vida.






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