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El baile del ahorcado

Entontecidos

 

Cristina Fanjul
06/07/2018

Para que este país fuera ‘normal’, tendría que haber sido el PP el que hubiera sacado a Franco de Cuelgamuros. Si este fuera una país normal, la última decisión del anterior ministro de Justicia no habría sido sancionar la herencia de un título —con grandeza de España— que nunca tuvo que concederse y se otorgó para hacer el caldo gordo a emociones que deberían haber sido enfriadas con leyes, no con la pervivencia de la nostalgia. Si este fuera un país normal, no quedarían asesinados en las cunetas, los familiares habrían podido arrancar los cuerpos de sus familiares de la gran fosa común en que convirtió ese monumento a la infamia. Si este fuera un país normal, cualquiera podría escribir con normalidad sobre la guerra y sobre la postguerra, y ya se habría publicado lo que hizo cada uno. Si este fuera un país normal, nadie sería señalado por sus ideas políticas sino por cómo se comportó, qué decisiones tomón cuando tuvo algo que perder y, sobre todo, cuando no tenía nada que ganar. Si este fuera un país normal, no habría discusión sobre lo obvio, nadie se atrevería —por ejemplo— a publicar mentiras (en breve se sabrá qué ocurrió por ejemplo en Somiedo) ni a revolver en el sufrimiento de los que siguen viviendo con el pasado como libro de cabecera. Si este fuera un país normal, los usos de la dictadura se habrían desterrado y quedaría claro que los regalos que se conceden a quien tiene poder sobre la vida de los siervos son sólo derecho de pernada. Si este fuera un país normal. Si lo fuera, se podría hablar con normalidad, sin pamplinas ideológicas, porque aquí eso es lo de menos, porque lo de más son los derechos humanos, como saber dónde están enterrados los muertos. En un país normal, casi cien años después de la guerra, la guerra se trataría en el Congreso tan sólo para sentir orgullo por los que estuvieron a la altura —muchos y muy diversos— y se celebraría la épica, la de verdad, y no las cuerdas de presos o las checas. Seríamos mayores de edad en un país normal, pero lo siento, España sigue siendo un país entontecido por el desuso.




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