+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

CORNADA DE LOBO

Esa gran mujer

 

PEDRO TRAPIELLO
30/12/2017

Con quince días de retraso me enteré de su muerte y fue caérseme encima otra orfandad, huérfanos todos ya de su normativa sonrisa y ese semblante suyo de gente que verdaderamente se alegra de verte en cada encuentro. Se fue sin jaleo. Sólo los suyos más cercanos lo sabían. Siempre aborreció el ruido. Su hablar era sosegado y piano-piano. Y con tanto como sabía y era, la discreción amable fue su carta de navegación en la vida.

Se conocen pocas mujeres dulces de verdad sin renunciar al rigor de madre que gobierna y mima al clan. Y esta lo era, la dulzura le era natural y, si alguien no la merecía, la suplía su exquisita educación y compostura.

Lamentablemente, no podré dar aquí su nombre y honrarlo en este recuerdo que esbozo porque quebrantaría su expresa voluntad de que no hubiera avisos ni esquelas ni exequias ni flores ni velorios ni paripés fúnebres ni recordatorios de canto dorado. Se fue en su discreción total con un gesto de infinita elegancia moral... porque ante la muerte uno está siempre solo aunque los demás hagamos corro doliente o teatral alrededor... y ruido.

Por ser «mujer de» se obligó a comparecer en muchos momentos sociales, institucionales, culturales... escenarios donde quedará siempre el eco de su estilo y modestia, nunca falsa o de «mujer de un pasito atrás» por la importancia social y profesional de su marido en el León académico, científico, institucional y, hace años, hasta político (nunca olvidó ella el terror de las amenazas de muerte que escupía su teléfono cuando el suyo se presentó a unas elecciones), marido que hoy no está roto y herido de muerte como seguramente debería estarlo porque aún no conoce la noticia, ignora lo ocurrido, se lo aplazan... y cuando en la postración en la que se halla pregunta por su ángel, su apoyo y su paisaje, le mienten piadosamente, «tranquilo, papá, está al volver, bajó a un recado», así que me sube la tristeza a bocanadas al ver al amigo intuyendo finales a sus noventaitantos y preguntando ¿dónde está?... lo mismo que diremos nosotros cuando volvamos a cada escenario común... ¿dónde está ella?....

a b

Buscar tiempo en otra localidad

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla