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CORNADA DE LOBO

Esa Tarasca

 

CORNADA DE LOBO GARCÍA TRAPIELLO
30/06/2018

Tiene la Tarasca unos argumentos que de arriba a abajo todo es faldumento... la Tarasca sí, la Tarasca no, la Tarasca, madre, que la visto yo... le pongo corpiño, ceñido y estrecho, para que las tetas miren sólo al techo... la Tarasca sí, la Tarasca no, la Tarasca, madre, que la invento yo... (letra y música de «el Lorca de Palanquinos»).

A la popular Tarasca que abre el cortejo de gigantudos y cabezones de esta ciudad (en la que los reyes tienen manjar poniendo al pueblo a majar y haciéndole así majadero) la han llevado de tiendas y le han comprado un vestido nuevo, la pobre, qué ilusión, y ahora tiene la tía, como Sevilla, un color especial, gris estampado-cortina, vestido de cóctel o inauguración, cuánta distinción para ser sólo vieja guirria que siempre vistió saya o percal floreado, aunque ahora, con esa cara repintada y con ese cruzado mágico tan exagerado y puntiagudo que le han puesto para hacerle tetas góticas con punta de ojiva, no se sabe qué sentimientos inconfensables despertarán en sus compañeros de farsa y ronda, que no son de piedra, señor regidor, sino de cartón-piedra, por lo que se ruega a la autoridad tome las debidas precauciones al dejarles solos por las noches en su almacén de guarda, pues está viendo atemorizada la nación entera el creciente efecto llamada y contagio de las indeseables manadas de la chorra al aire que están multiplicando las denuncias por todo el país.

Y desengáñese el leonesista de ombligo: la Tarasca no es de aquí por más arcaica que la vea. Como tantas cosas, vino de lejos, de Tarascón (donde Tartarín), Francia, que la representaban en fiestas del Corpus como un dragón articulado, muy chino, y lo llevaba de un ronzal una doncella evocando a la santa Marta que lo domó. Hay tarascas por toda Francia y toda España desde Zamora a Granada pasando por Barcelona. Lo del dragón, sin embargo, no gustó aquí a algunos obispos o reyes y lo prohibieron, aunque en León nos quedó la prójima al menos, pero como sólo Tarasca, esa mujer fea, descarada y loca que sugiere su solo nombre... y sin parecido remoto a la de ahora.