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CORNADA DE LOBO

Frutos secos

 

GARCÍA TRAPIELLO
12/02/2018

Que cada día hay más gente sola -o solitaria-, especialmente si la edad les visitó matando paisaje familiar o fuerzas, es algo demasiado evidente aunque no se quiera ver de frente... es hasta epidemia en un occidente donde la vejez molesta, cuesta y estorba. El abuelo y abuela que eran referencia en el salón de casa rumian hoy la ácida soledad de un nido vacío o una residencia que es solamente un «almacén de frutos secos».

En Inglaterra acaban de crear un ministerio y no han titubeado al llamarlo «de la Soledad», pues se ocupará de la gente que se encuentra sola, ya multitud... un detallazo, tú, aunque huele a que les crece el gasto público de atención domiciliaria o sanitaria y ya tienen calculado reducir cuentas y optimizar presupuestos, pues en políticas y estados sólo manda la fría economía; la piedad es considerada un lujo «por encima de sus posibilidades».

Los franciscanos gallegos (aquí cabe piedad) han ideado un atajo al asunto que parece sugerente tanto para paliar la soledad como para dar uso y sentido a mucha dependencia religiosa vacía y sin función: “No se trata de un centro de día ni de beneficencia, tampoco de un local social, sino de un espacio autogestionado que no se financia con subvenciones y en el que queremos imitar el ambiente de una familia cualquiera, con libertad para entrar y salir sin compromiso... y sin exigencias de confesionalidad”, han dicho.

Ahí se junta la gente abuela el tiempo que quiera, entra, sale... y seguro que a nadie echan por escapársele un cagondiós... y al atardecer, cada cual a su guarida. Juntándose así podrán planificar sus compras, tareas, ahorrarán dinero y esfuerzos, harán las comidas o coladas entre varios gastándose la mitad... y también jugarán al tute cabrón, se comunicarán, chismorrearán, se rozarán y hasta habrá chispita... o voces... pero sin duda podrán hallar alguna dicha o sentido que les niega su perra soledad en el último tranco de esta vida perra... tan perra... y llámese como se quiera: cooperativismo, comunitarismo, comunismo piadoso, mutualismo básico... sólo así lograrán reducir el «pánico al día guiente».






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