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CORNADA DE LOBO

León, capital Viggo

 

GARCÍA TRAPIELLO
17/05/2018

Quien conozca un poco a Viggo Mortensen, aunque sólo sea de referencias o lecturas, no se escandalizará tanto como quienes escupen ahora sobre su honra por hacerse socio de Omnium Cultural, movimiento civil que junto a la Asamblea Nacional de Cataluña capitaliza aquel sentimiento independentista. Pero si uno se pone en su piel, verá lógico y hasta obligado ese compromiso del sentir y su razón con «la causa». Cataluña es también su patria familiar política y su propia historia como preso de amores hace veinte años de una catalana inteligente, la actriz Ariadna Gil, su pareja, juntos los diez últimos.

Viggo no responde al típico perfil de converso patriotil o abducido. Su decisión se supone madurada (ya le tardó) por ser tipo de criterio y personalidad con amplia formación: habla exquisito inglés por su madre, francés, español con su propina porteña, danés por su padre, sueco, noruego y, por supuesto, el catalán, lengua en la que también escribe (publicó un poemario), lo que le hace también escritor, igual que es pintor o editor, artes en las que se desenvuelve con notable dignidad y no poco oficio.

Su discreción le aleja de los focos y eso alaba su elegancia moral al ir por la vida... ¿a quién puede caerle mal Viggo Mortensen?, ¿quién podría considerarle xenófobo o insensato?... pues sí, un cazurro al que ayer oyó la tertulia aplaudir a voces a una prensa nacional de trinchera que pide boicot a toda película de este respetado actor y paisano nuestro, digo bien, leonés de sentimiento y conocimiento tras descubrir esta montaña a la que vino por pundonor profesional a trabajar el hablar y ceños del Alatriste al que Reverte hace nacer aquí... se enamoró de una tierra con tanta historia, que León para él es el único origen de la «idea España» y así lo pregona por tanto mundo que recorre (su banderita en el ojal y su carea leonés firman lo que digo).

Apena, pues, el insulto que hoy le dedica algún paisano sin siquiera oír su razón o preguntársela. Ante tanta sordera nacional, ¿qué catalanista querrá hacernos caso y apearse del burro?...

Sin poner la oreja no hay camino.

   
1 Comentario
01

Por cepedano 19:52 - 17.05.2018

Pues Sr Trapiello.... imbécil y abducido en varios idiomas, por una ideología arcaica y liberticida como el nacionalismo. Y en cuanto a su mujer, pues más de lo mismo: que trabaje solo en series y televisiones regionales de Cataluña.