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CORNADA DE LOBO

Un libro preso

 

GARCÍA TRAPIELLO
04/02/2018

Te dije una vez que me dejó muy impresionado hace ya sus años un solo detalle de la gran biblioteca que tienen los dominicos en su convento salmantino de San Esteban, factoría de teólogos agudos donde las haya desde el s. XV... y es que lucía en medio de su espaciosa estancia de techo en las nubes un armario-estantería con su puerta acristalada y rejería de alambrera, férreamente cerrado, en el que se apretujaban no menos de doscientos o trescientos libros y librotes de diferente calibre o tomo, pudiendo leerles a muchos el lomo si no lo cegaba la celosía, y eso me pareció como estar en la galería central de un presidio con todos sus reclusos firmes en la puerta de su celda, como en orden de revista y, así, poder mirarles a su cara de prohibidos o proscritos imaginando cuál podría ser el crimen editado que les llevó a la «justa» condena de una cárcel de la que pensaban no saldrían jamás... y tenían razón porque allí seguían presos mientras yo los miraba pese a que habían pasado ya tres años desde que Pablo VI abriera las puertas de esos penales libreros decretando en 1966 la disolución de la Congregación del Índice que velaba desde 1571 por el Index Librorum Prohibitorum, los libros rigurosamente prohibidos por la autoridad eclesiástica con penas muy severas. Allí estaban las lecturas perniciosas, las ideas corruptoras, herejías, desviaciones del canon, dogmas heridos, demonios con licencia, la fe de arcilla, anatemas, el paganismo lúbrico, la reórdiga del pecado en letra... y era peligroso... entonces supe qué era eso de «tentar al diablo»: ese índice interesaba... aunque sólo recuerdo llamarme la atención un librazo, uno de los veinte tomos de Historia de la Iglesia, la oficial... ¡¿y lo tenían allí preso?!... era el dedicado a los papados renacentistas y en él se retrataba al español papa Borgia describiendo con detalle la obscenidad criminal de su mandato y su mafia, pero... ¿se fue al armario por su descripción morbosa de la orgiástica borgiana o por vergüenza de ser el único español que lució tiara y la cagó?... a todo esto, ¿seguirá allí ese armario de lo prohibido o al fin hubo excarcelación?... ¿a qué apostar?...

   
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