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CORNADA DE LOBO

Maldito invento

 

GARCÍA TRAPIELLO
07/06/2018

Me reprendió ¿amablemente? el jefe de comunicación de una «gran superficie» por haber insinuado como hipocresía obscena la decisión de suprimir por razones medioambientales las bolsas de plástico en estos establecimientos, iniciativa que no dejan de cacarear para ensalzar su conciencia ecológica hecha publicidad, aunque se trate sólo de las bolsas que daban al consumidor con su compra, es decir, ya no se dan gratis, pero si las pagas, sí... enorme esa sensibilidad que además hace caja.

Pero por hacer un recuento más preciso del plasticorro con el que uno sale de estas operaciones volví a ese supermercado del que eludo dar el nombre porque en esta cuestión andan parejos todos los del ramo.

Venga plástico a mansalva.

Inicié la compra en pescadería: unos congritos y seis sardinorras de asar... cada pescado fue a parar a su bolsa de papel plastificado y, las dos juntas, a una otra bolsa de plástico.

A continuación, la verdulería: una lechuga en su bolsa de plástico, unos tomates en la suya correspondiente, otra bolsita para los albaricoques, otra para los pimientos, una más para dos calabacines... y la que faltaba, para unos frutos secos a granel por no cogerlos ya envasados con su correspondiente plasticazo rígido y aparatoso.

Y a por carne: toda la que desfila en el armario exhibidor está ya envuelta en plástico y, por lo general, con añadida bandeja de polispán, de modo que cargo con nuevo plasticamen para dos chuletas... y añado bacon que también va en profiláctico, cómo no.

Repaso la lista y añado: una porción de queso (envuelta en plástico), espinacas congeladas (en plástico), papel higiénico (en plástico), agua (en plástico) y unos garbanzos pedrosillanos (en plástico). Al colocar la compra dejé la mesa llena de plásticos, verdadera montonera que miro tranquilizado porque, sin duda, el único plástico contaminante era el de mi bolsa, la que tuve que pagar.

Tranquilícese el jefecito de comunicación, las toneladas de plástico que nos colocan los «súper» son inocuas y la del usuario es la que mata ballenas.