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CORNADA DE LOBO

No, no y no

 

PEDRO TRAPIELLO
06/12/2017

Amenudo le preguntan a Soraya Sáenz de Santamaría sobre su futuro político ante la seria posibilidad de verse algún día como cabeza de pelotón y presidenta, pero la última vez zanjó drásticamente cualquier especulación al respecto diciendo tan solo «No, no y no».

¿Queda claro?...

Es respuesta muy paisana y turriona... ¡que no, hombre, que no!... y ese triple no, dicho así para que sobre, avisa que de ahí no se va a apear la firmanta, igual que lo confirmaba una estampa urbana que fue gran coña en Mansilla Mayor donde alguien la rubricó a lo bruto en una historia que he referido en alguna ocasión, pero que de nuevo viene al caso por demostrar que Soraya no va de broma en este asunto con su triple no en repique.

La historia mansillesa habla de dos familias de antagonismo viejo, muy a lo Montesco y Capuleto de los amantes de Verona. Ocurrió que la hija de uno comenzó a «andar» con el hijo del otro, animoso rival, pese a las advertencias o vetos que sin duda les predicaron en cada casa. Aún así, persistían en su trabe de amoríos tan inocente y empecinadamente, que uno de los padres hizo de tripas corazón para rogarle al otro que consintiera en la relación porque los muchachos no rendían sus quereres, en fin, que ellos persistirían en su enemistad, pero que había que dejarles en su empeño. El primer no fue de trueno. Pasó un año y nada disuadía a los tórtolos. Volvió a insistir el padre. Y cayó otro no lacónico y furioso. Al final, cansado de tanto ruego, el padre negador resolvió revocar la casa, situada prácticamente enfrente, rotulando en la fachada con ladrillo sobresaltado y en letra gigante su respuesta ya inamovible, «NO, NO Y NO», para que sin remedio se la comiera el otro cada vez que abriera su ventana... y ahí permaneció durante muchos años. Al fin y al cabo sirvió de poco porque los rapaces, creo, acabaron juntos.

Tampoco le valdrá a Soraya tatuarse en la frente su triple no, que acabará en sí o en qué remedio. Es tiempo de mujeres arrimadas y con desparpajo... y Soraya vale más que la Cospedal, a quien le hace mucho tilín la cosa..