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Cosas de aquí | Astorga, la ciudad más dulce1396927554

Los novios del chocolate

La segunda jornada del Sica acoge varias charlas sobre maridajes y cocina novedosa impartidas por los maestros chocolateros Peñín y Arranz

 

El maestro Julián Arranz impartió una charla sobre la historia del chocolate ayer en el Sica de Asto - norberto

lAura bueno | astorgalAura bueno | astorga 11/06/2011

El Salón Internacional del Chocolate de Astorga, Sica, celebró ayer su segunda jornada con diversas exhibiciones, charlas y catas. Por la mañana, los más pequeños visitaron el recinto ferial instalado en la plaza del Ayuntamiento, y pudieron disfrutar de talleres infantiles y chocolaterapia. Por la tarde los grandes maestros chocolateros ofrecieron al público exhibiciones de su arte en el obrado.

Julián Arranz, de la pastelería Arranz, reliazó varias demostraciones a lo largo de la tarde. En la primera, impartió al curioso público que se congregaba una charla sobre el origen del chocolate y su filosofía de trabajo. «Hemos realizado diversos postres en miniatura y la gente ha podido degustarlos», señaló Arranz, que más tarde, participó en una charla cata con Jesús Serrano. Ambos enseñaron a los asistentes la realización de recetas de cocina en las que se mezcla el chocolate con alimentos saladas. Además, los cocineros participaron en un coloquio con el público.

El ganador del premio Maestro Chocolatero, jacinto Peñín, realizó un maridaje con cuatro vinos y cuatro chocolates diferentes. En el primero, se realizó un maridaje con un vino Verdejo muy afrutado, y un chocolate blanco con toques de caramelo y matices de yogur. «Estos dos productos compaginan muy bien por la combinación de los aromas», señaló Peñín, que realizó una segunda combinación con un vino joven y un chocolate de Venezuela, con 71% de cacao. La tercera mezcla se trató de un chocolate africano, «muy potente y explosivo», con un crianza. Por último, Peñín finalizó con el maridaje de un Albillo, un vino blanco de postre, con un chocolate muy suave con naranja.

Peñín, señaló que recibir el premio de Maestro Chocolatero supone un gran reconocimeinto a sus carraera. «Llegue en el año 1988 a Astorga -”comenta Peñín-”, cuando solo existían dos empresas chocolateras. Pero la ciudad, siempre tuvo esta tradición y esa proyección, por lo que era necesario que la industria chocolatera se instalara de nuevo en la zona».