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EL BAILE DEL AHORCADO

Nuestras sucias manos

 

Cristina Fanjul
22/08/2017

No pongáis vuestras sucias manos sobre la muerte es el título con el que Juan Carlos Monedero defiende dar cerrozajo a la información y no publicar imágenes de las víctimas del yihadismo. Se refiere sobre todo al niño, a ese niño perdido que desde el principio vimos tirado en el suelo y al que sólo el domingo pusimos rostro. Monedero se arroga el papel de árbitro y nos dice las razones por las cuales esa imagen —que nadie debería ver porque no debería existir—, no tiene que ser mostrada. No lo hace porque piense en el dolor de las víctimas ni se escuda detrás de propósitos como los que escoltan siempre los juegos insidiosos de la razón Estado. No. Su intención es moldear nuestros pensamientos. El ideólogo de Podemos considera que hay imágenes que pueden dirigir nuestras ideas en un sentido inconveniente. No pongáis vuestras sucias manos en la muerte, dice. ¿De cuál? Si quisiéramos ser igual de faltosos, diríamos que no es lo mismo morir que ser asesinado, pero no llegaré tan lejos. Las palabras que utilizamos no siempre nos delatan.

En España nos hemos acostumbrado a creer que hay realidades que deben ser recluidas, no en función de la ley sino de la tolerancia de las minorías, que cada vez tiene la piel más fina. Por eso muchos periodistas se tragan la advertencia de Monedero y pasean hacia el gulag intelectual. El articulista se convierte en el Deus ex machina del orden moral y del pensamiento y da las claves para descifrar el enigma del libre albedrío a mayor gloria de una arcadia que promete felicidad a cambio de sumisión. Ya sabemos dónde conduce ese camino. No, gracias. A pesar de todo, esta profesión tiene un límite muy claro: la verdad. Un profesional debe contar lo que pasa, publicar la realidad, no una realidad paralela, no una ilusión condimentada a base de ideología y cálculos electorales. Eso es postverdad. La bondad no puede ser nunca una imposición del Estado. La nada se combate a través de la memoria y la base, siempre, es la información, como la foto de un niño asesinado.

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