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Pleitesía maragata para La Carballeda

Val de San Lorenzo honra a su patrona con el canto al ramo, la procesión, el paloteo y los bailes tradicionales.

 

La fiesta de Val de San Lorenzo se asegura futuro con una cantera que abraza fuerte las tradiciones más arraigadas. A.V. -

10/09/2018

a.g. valencia | val de san lorenzo

No hay septiembre sin patrona y, menos, en Val de San Lorenzo. La localidad celebró ayer su fiesta grande rindiendo pleitesía, con todos los honores maragatos, a la Virgen de La Carballeda. No faltó detalle. Tras la misa, los mozos, ataviados con el traje típico, recibieron a la talla con el paloteo, un baile medido, donde la precisión es la clave. Acompañando a la patrona no faltó el pendón, ni tampoco las maragatas. La fiesta se asegura cantera, cada año son más los niños que se visten de la forma tradicional para acompañar la procesión y dar futuro al folklore.

Las cintas de colores en las castañuelas, los bordados de los mandiles, los pañuelos tan característicos, siempre a la cabeza y sobre los hombros, o el inconfundible sonido de la dulzaina y el tamboril sacaron a relucir toda la esencia de las raíces maragatas.

El pueblo acompañó la comitiva por el entorno de la iglesia, después de que, en esta ocasión, fueran las niñas las encargadas de cantar al ramo, una tradición que el día anterior encarnaron los integrantes del grupo folklórico para pedir por la paz, el trabajo o la salud.

La talla menuda, cuyo origen se sitúa, según algunos expertos, en el siglo XIII, quedará ya a cobijo. Como manda la tradición, los danzantes maragatos mantuvieron el pasillo hasta que la Carballeda se despidió del pueblo.

La jornada también acogió por la mañana la concentración de peñas y por la tarde se celebró una de las novedades, la primera exhibición de cortes, quiebros y saltos taurinos. Este año, los festejos estuvieron pregonados por la exsubdelegada del Gobierno, Teresa Mata, quien centró su discurso en el valor de la talla románica de la Virgen de la Carballeda. Una pieza que los lugareños veneran desde hace siglos, rindiéndole pleitesía cada mes de septiembre. La pregonera también resalto todo lo que le ha aportado cada visita al Val, siempre «con algún valor añadido», dijo, recordando que las costumbres y tradiciones que custodia el pueblo demuestran la simbiosis «entre lo religioso y lo profano, cuyo resultado es siempre una gran celebración».