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CORNADA DE LOBO

La rabia en amor

 

pEDRO TRAPIELLO
07/01/2018

Quedó ya claro: el clero catalán en bloque está con ellos... son los suyos... así que no puede hacer otra cosa que tomar su independentismo por bandera, y por anhelo, las fronteras... ¡sántodiós!...

Y queda también claro que ya jamás renunciarán a esa idea porque la cosa les ha llegado más lejos que nunca en la historia y está su dicha escrita en el Cielo como la señal que vio Constantino. La república catalana tiene en cada campanario una conexión directa con Dios, amén de campanas para un tedeum tantas veces soñado.

A ver: la mitad independentista (derecha, burguesía, liberales, convergentes y tal) es muy de sardana al salir de misa y de invitar a comer al cura; son católicos rancios o monagos progres y, así, el mosén les brinda el altar para urnas o le pone capa estelada al santo.

La otra mitad indepe pasa de la religión o la combate; son fragmentadas izquierdas y tienen otro santoral: san Marx, san Che, san Durruti y algunos santos nuevos que aún no me sé, pero que encabeza en todo caso san Xirinachs, monje y mártir, el ghandi del Ensanche... y un profeta, noi.

Sin embargo, causa admiración que, entre todos los políticos del tiberio catalán (y son un pilón), sea un izquierdista republicano, un rojeras, el único que públicamente habla de Dios y le reza... además, lo hace preso como en celda de anacoreta y se le ve como un sampedro ad víncula, encadenado, o como un orondo buda meditador que, de cuando en vez, desata la lengua y susurra sentencias breves (nada mejor para el crédulo que una frase simple y preferiblemente simplona).

Junqueras se trabaja su beatificación.

Sus mensajes desde la cárcel son intensas espistolitas: «Me clavo en el pecho la espada que ya no me servirá para combatir»... o «Transformeu la indignació en coratge i perseverança. La ràbia en amor»... oh Dios, qué hondura, qué hermoso (transida de emoción, su feligresía mea lágrimas). Sin embargo, desde su cárcel de oro Puigdemont usa tono de arenga acuartelada y abusa del mensaje-matraca. Junqueras, tan frailón, sabe que al pueblo crédulo le seduce mejor una epístola... y amoooooor.

   
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