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CORNADA DE LOBO

San Sepudrió

 

GARCÍA TRAPIELLO
09/06/2018

Que un tiempo largo Cataluña seguirá dando jaqueca y descomposición (verbi gratia, cagalera) lo saben todos, lo atizan todos... y lo pagamos todos los demás.

Nadie a estas alturas apuesta a que eso pueda arreglarse... ni nunca del todo. El independentismo cruzó hace ya tiempo el río del «no retorno-no rendirse», dice el Torra atorrando. ¿Quién confía en una pronta avenencia entre Cataluña y España o entre las dos cataluñas? Un detalle: ahora que La Moncloa es socialista, apuéstese algo a que la seguirá llamando franquista el vocinglero de la barretina o la consellera de turno (si Franco se les muere, se les jode el principal argumento emocional para ir dando lástima por las europas)... ¿y qué se hará ahora con el nuevo gobierno?... poco cambiará el teatro de operaciones: el resentimiento catalán va por delante y el constitucionalismo español va detrás. Lo mismo.

Sócrates lo siente por el tiempo capital que perdemos todos porque ellos se emperran en estirarlo. Y en su terquedad patriota tardarán en ver que «una nación libre nunca nació de un pueblo esclavo» (esclavo, ¿acaso no presumen de ser, libremente entregados, esclavos de su historia, sus mitos, su orgullo y sus ladrones autóctonos?)... pues tendrá que morir toda esta generación de esclavos para ensayar un pueblo libre, su poble lliure. Lo sabía bien Moisés: sacó de la esclavitud a su pueblo y lo tuvo dando vueltas a lo tonto por el Sinaí cuarenta años para que fueran muriendo los nacidos esclavos... en una patria prometida no caben las mentes esclavas.

Resumen: pleito eterno. Cuando aquí se es «mucho españoles» y allí «molt catalans», cuando las gradas no se respetan y sólo se ladran, el mordisco es lo siguiente y la hinchada exterminadora ya no deja de crecer. Pero todo túnel tiene salida, aunque en este plantaron ermita dedicada a san Sepudrió, patrono de las fronteras, al que rezan con fe desesperada los matrimonios que pasan de la fatiga conyugal al hartazgo insufrible para acabar perreando por todo, dándose asco infinito y siendo esclavos de su ceguera y su odio. Esclavos. Pues tal cual, «lo catalán».

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