+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

El baile del ahorcado

Savater y la provocación

 

Cristina Fanjul
06/11/2018

Dice Fernando Grande Marlaska (y más gente) que Savater fue el domingo a Alsasua a provocar. Después de esta frase, lo conveniente sería callarse porque hay ocasiones en las que el ridículo no necesita que nadie lo explique. Pero este país también es distinto para lo obvio, sobre todo para lo obvio. Después de que la semana pasada media España defendiera el derecho de un cómico a reírse de cualquier cosa parece un poco ilógico que esa misma España use la palabra provocación para afear la actitud de un grupo de personas que decide manifestarse por lo que le da la gana, en este caso, la democracia. Me imagino que Marlaska ha utilizado el verbo provocar porque no se le ha ocurrido que persuadir define mejor el mensaje que quiere dar. Se lo presto. Persuadir es el derecho de proponer sin imponer, lo contrario de lo que hizo ETA cuando decidió que había que sembrar España con más de mil muertos por ese tótem fascista que llaman Euskal Herría. La persuasión se puede también explicar según el agente que la recibe y entonces supone aceptarla sin sentirse humillado. Pero para eso tienes que ser un demócrata y en España no hay tantos como nos creemos.

Me imagino a Fernando Savater sonriendo con tristeza ante la declaración del ministro. Pero el filósofo tiene siglos de ventaja para no dejarse interpelar por la vulgaridad de ideas ilógicas, esas que no llevan en su vientre el germen de la verdad sino la voluntad de seguir engañando, de mantener las certezas bajo el hormigón del miedo.

El domingo doblaron las campanas en Alsasua. El agitpro del terrorismo invadió la casa de Dios para recordar que aún podía trillar de sangre los camposantos. Eso sí es provocar y es la diferencia entre los demócratas y los que añoran la adrenalina de la muerte. Me imagino que su rabia denota que nada de lo que ellos pensaban sagrado lo ha sido al final, ni siquiera su infame sacrificio, que nada de lo que creyeron noble y bueno ha sido más que una postal plastificada y corroída por la mugre del tiempo.

   
1 Comentario
01

Por níspero 8:56 - 07.11.2018

Tienes toda la razón. Falta educación en valores