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CORNADA DE LOBO

¡Sigue viva!

 

PEDRO TRAPIELLO
15/01/2017

Anoto aquí: tras dos noches bajo heladas en la barandilla de mi balcón, la mariposa amarilla que llegó el miércoles como señal gozosa e inquietante de este enero rarito no esta viva, está vivísima, quieta allí, con sus funciones vitales en modo reposo. Imposible de creer, ¡mariposas en enero soportando heladas matadoras!... ¡y sin probar bocado!... ¿qué anticongelante usan estos insectos insignificantes para no hacerse cristal en noches así?...

Tras su segundo día, llegaban a la ciudad ventarrones que eran cellisca en Pajares y copo en El Rabizo, viento gélido. Un golpe de aire lanzó a la mariposa a la calle; de allí la recogí y la devolví a su querencia elegida, al balcón, pero al persistir las rachas la invité a mi estudio y de pie sobre una agenda me mira ahora. Tendré que ponerle un nombre, ¿Gualda quizá? (es amarilla y, por una guía, deduzco que es colias crocea o pieris rapae, o sea, limonera o de la alfalfa). El calorcillo de casa le sentó de chute y comenzó a batir alas como quien hace calentamientos en el sitio; después pesquisó unos folios y volvió a la agenda. Ahí sigue. ¿Por qué no murió ya como supuse?...

Era un hecho admitido en mis tiempos de guaje que las mariposas sólo vivían un día, algo que me pareció fascinantemente cruel y una tontería, ¿para qué trabajarse esas galas tan maravillosas si la vida es sólo un rato sin tiempo siquiera de estrenar?, así que cada vez que veía alguna (aún hoy me ocurre) sólo pensaba en las poquitas horas que le quedaban de jolgorio, pobrecita; en cuanto se ponga el sol, a palmar.

Lo de vivir un solo día era patrañuela de adultos que un crío engulle sin masticar. Claro que entonces también estábamos convencidos de que si se metía un pelo de mujer en un tarro de agua bien cerrado, se convertiría en una culebra antes de un mes (naturalmente, hice la prueba... y el pardillo). En fin, la vida de la mariposa pequeña es de una o dos semanas (tampoco es para tirar cuetes); las mayores, un mes; y alguna gigante africana, diez o doce meses, pero ninguna pasa del año.

Y esta Gualda ¿qué señales traerá?... Le he puesto cerca una gotita de miel por si le entra el apetito... y a ver.

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