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El tráfico ilegal del colmillos reta al jaguar

Los traficantes consiguen más de mil dólares a través de las redes criminales.

 

Ejemplares de colmillos incautados por la Policía Forestal y de Medio Ambiente de Bolivia. ELENA RODRÍGUEZ -

11/06/2018

efe | bolivia

El jaguar se ha convertido en el felino estrella de Bolivia para los traficantes, que consiguen más de mil dólares por cada colmillo a través de una red criminal internacional con destino a China, que es difícil de frenar.

Los primeros casos se detectaron en 2014 y desde entonces se han incautado unos trescientos colmillos, principalmente a través de Ecobol, la antigua empresa nacional de Correos de Bolivia.

«Se enviaban a través de Ecobol como encomienda con destino a China, de manera más camuflada en osos de peluche, en cajas de chocolates», explica a Efe Walter Andrade, director de la Policía Forestal y de Medio Ambiente de Bolivia (Pofoma).

Andrade desvincula el aumento de ciudadanos chinos en Bolivia con la aparición del tráfico de colmillos de jaguar, un producto muy codiciado en el país asiático.

«El tráfico de colmillos no siempre implica la inmigración de chinos, eso es falso. Solamente son unas cuantas personas, que como en cualquier lugar, no todas las personas son buenas», subraya el coronel. Aunque todos los envíos iban con destino a China, donde los colmillos representan un status de poder y se consideran un afrodisíaco, la base de la red «está formada por bolivianos», destaca Andrade. «Cualquier persona se animaba, se estaba pagando 2.000 bolivianos (unos 300 dólares) para arriba por cada colmillo. En Bolivia por esa cantidad de dinero, muchas personas se animan a ir a cazar, sin ser cazadores», relata.

Un cazador puede obtener por cada jaguar un beneficio de unos 40.000 bolivianos (casi 6.000 dólares), en un país en el que el salario mínimo no alcanza los 300 dólares.