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Tres confesiones para un nacimiento

La comunidad gitana, evangélica y católica de Astorga inauguran el belén interconfesional instalado en Cáritas.

 

El patriarca gitano, con el bastón, y enfrente el obispo y el pastor de la iglesia evangélica. JESÚS F. SALVADORES -

22/12/2017

a.g. valencia | astorga

Misterio resuelto. Sin ninguna complicación, con las manos tendidas y la mente abierta. En estos tiempos revueltos, donde sólo se habla de diferencias y de independencia hay un lugar para el encuentro independientemente de las diferencias. Y que valga la redundancia y cunda el ejemplo. Es la estela del belén interconfesional de Cáritas Diocesana de Astorga, que reunió ayer a su alrededor a los fieles católicos, al pastor de la iglesia evangélica y al patriarca gitano de la ciudad. Incluso el responsable de la comunidad árabe pidió disculpas por no poder asistir. En definitiva, tres confesiones para un nacimiento que, sin salirse de lo habitual, logra acercar a las distintas religiones. Quizá lo que solo un ‘niño’ puede conseguir.

El obispo Juan Antonio Menéndez bendijo el nacimiento haciendo un llamamiento a la paz. «Nuestro país está cambiando cultural y religiosamente», dijo el prelado, «y debemos prepararnos para que el futuro destierre el odio y abrace la reconciliación, como este encuentro que es un ejemplo de convivencia en paz». Menéndez aprovechó para compartir con el patriarca gitano y el pastor evangélico el sentimiento de cercanía, «es momento para ello, es momento para sentirnos familia», reconoció.

Con el mensaje del amor por bandera, el pastor Esteban Crawford confesó sentirse muy cómodo. Con el belén de fondo, el responsable de la iglesia evangélica pidió escuchar como ‘habla’ el nacimiento. «Es una carta de amor en medio de este mundo de odio».

Valentín Jiménez, el patriarca gitano, hizo hincapié en desterrar la discriminación. «Todos somos el mismo pueblo», aseguró, antes de que los villancicos tomarán la sala. Primero fue el turno del Tamborilero y después la comunidad gitana compartió uno de sus cantos típicos en estas fechas.

Un ejemplo de unión, más allá de las diferencias. Una historia para hacer más navideña la Navidad, este tiempo de solidaridad que llama a las buenas intenciones y los mejores deseos. Ayer el recibidor de Cáritas fue más que nunca la casa de todos. Un belén del siglo XXI, con las características y los cambios del tiempo y la sociedad actual, en la que conviven creencias, confesiones y formas de vida con mucho que compartir.

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