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CORNADA DE LOBO

Las tres efes

 

GARCÍA TRAPIELLO
11/06/2018

Era inmerecido, si no disparatado, que en 1973 me concedieran el honor de formar parte del jurado del concurso gastronómico de la Semana Internacional de la Trucha, pero alguien tenía que ir representando al «Diario de León» para formar tribunal con Álvaro Linares Rivas, que iba por «Proa», periódico local al que aún perseguía la copla callejera del «ha salido Proa, diario de Falanje, que lo bailen, que lo bailen»... con Maruja Callaved, que representaba a TVE donde dirigía el primer programa gastronómico en la tele de este país... y con el gran gastrónomo y escritor donostiarra Busca Isusi, que andaba entonces en bocas no menos que Arzak ahora.

Se presentaron cincuenta y dos platos y entre plato y plato nos hacían comer una puntita de queso con un trago de vino blanco helado para borrar del paladar el sabor del plato juzgado y encararnos al siguiente, cincuenta y dos golletitos de aquel vino fresco se convirtieron a veces en golletazo porque era día de calor espesorro, de modo que el lector deducirá el torzón final que pillamos y que intentábamos disimular con escasa fortuna, la risas nos delataban, pero la broma no obstaculizó el buen juicio al juzgar... porque no olvidaré que uno de los primeros premios se lo dimos a un cazuelo tosco de barro en el asomaban zoquetes de pan emborrachado en sopa grasienta junto a lomos gordos de pintona, lo que ya se conocía entonces como «sopa de truchas» y que nada tiene que ver con lo que ahora se estila o te endilgan por ahí. Después supe que la sopa de trucha, como el cocido maragato, son invento de anteayer; y que esas sopas nacieron en un bar restaurante de Hospital de Órbigo cuando en una ocasión, a falta de peces y bermejuelas para hacer la tradicional sopa leonesa, echaron mano de truchas.

Pero siempre insistiré que la forma leonesa de comer truchas la sacralizó la señora Amada de Barrios de Luna: trucha de las tres efes, «frescas, fritas y frías», nada de navarrerías ni lonchitas; un poco de manteca de cerdo a la sartén valía. Después, alguien bromeó: la trucha leonesa es de cinco efes: frescas, fritas, frías... finas y fiadas.

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