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Los 60 años de un icono

El Toro de Osborne lleva en las carreteras desde 1958 Indultado y declarado BIC, en León hay. una pequeña ‘manada’ de astados repartidos entre en Astorga, Cuevas de Valderrey y Villalobar.

 

07/03/2018

roberto jiménez / dl | león

Sesenta hierbas ha cumplido el Toro de Osborne como icono del diseño y punto de encuentro en las carreteras españolas desde la instalación, en 1958, de la primera serie de ejemplares según el prototipo emplazado un año antes en Cabanillas (Madrid) para promocionar el brandy insignia de la histórica bodega. Décadas después, la popular silueta que por encargo de Osborne ideó el publicitario Manolo Prieto (1912-1991) ha sorteado arreones, esquivado gañafones de tauromaquia añeja y, al menos en dos ocasiones, se ha beneficiado del pañuelo naranja del indulto merced a otras tantas sentencias judiciales.

Cuatro cabezas componen en León la manada de toros de la ganadería Osborne. Una primera pareja de reses publicitarias se instaló en el año 1958 en los kilómetros 319 y 320 de la Nacional VI, a la altura de la localidad de Cuevas de Valderrey. Aquellos antiguos animales eran de madera y fueron sustituidos, cuatro años después, por otros metálicos, más modernos. Estos dos toros pertenecen a la primera camada de su especie. El resto de la manada, está en Astorga y Villalobar. En la capital maragata el toro se instaló en junio de 1977; y el de Villalobar, en julio de 1968.

«Se ha convertido en punto de encuentro, lugar de unión y entendimiento entre comunidades», además de «un icono del diseño español reconocido internacionalmente», explica el presidente de la Fundación Osborne, Tomás Osborne Gamero-Cívico, en el prólogo de un libro conmemorativo que ha editado la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, con sede en Aguilar de Campoo (Palencia). Dedicado «a todos aquellos para quienes la tolerancia es su guía», esta publicación resume la genealogía histórica del Toro de Osborne con fotografías de Pau Barroso y textos del historiador Jaime Nuño, director del Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real.

Negro zaino, acaramelado de pitones, ensillado y de generosa papada, el Toro de la Carretera, como también se le conoce, nació en el kilómetro 55 de la N-I, en Cabanillas de la Sierra (Madrid), elaborado en madera y de cuatro metros de alzada.