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Desde Astorga con amor

El pintor Toño expone sus obras en el Auditorio Ciudad de León.

 

El artista leonés Toño ante una de sus obras. CUEVAS -

07/03/2018

marcelino cuevas | león

Con sus recientes exposiciones en la capital los leoneses han descubierto la pintura del gran artista astorgano Toño, Antonio García García.

Toño es uno de aquellos pintores que emergieron con fuerza en el tercio final del pasado siglo, pero al que una cierta timidez y la falta de oportunidades para exponer le hizo permanecer en el anonimato durante muchos años. El pintor era conocido y admirado por aquellos que se interesaban por el arte, pero ignorado por el gran público que solamente llegó a su obra a través de sus creaciones publicitarias.

Presenta Toño en el Auditorio Ciudad de León cuadros de dos períodos, inmediatamente anterior y posterior a la exposición abstracta que ofreció recientemente en el Museo de León. En la primera parte, obras de los años 70, impresionistas; y en la segunda, cuadros del período comprendido entre 1984 y 1990, que corresponden a un potente expresionismo figurativo.

El artista es sin duda una consecuencia del impresionismo. En sus cuadros impera el color y el movimiento, la danza ilusionante de sus pinceladas sobre la tela. Para el catedrático Manolo Valdés, Toño también ha tenido y tiene una de sus facetas más relevantes en el dibujo, apoyo y cimiento de toda su obra.

Asombra la facilidad con la que Toño se enfrenta a obras de gran tamaño, como ya se pudo ver en su reciente exposición en el Museo de León. Sus grandes cuadros se pueblan de personajes o de objetos, el motivo no es lo más importante de sus obras. Toño pinta más allá de lo que representa. Su pintura se basa en los contrastes de color, en las pinceladas que aparecen como elementos liberados dentro de la estructura de sus cuadros. Y en ellos, esa timidez que emana de su persona, se convierte en una fantástica batalla de emociones, de belleza.

Recordemos lo que de Toño decía, hace ya muchos años, el maestro Victoriano Crémer: «Toño contempla cuanto le rodea y lo dota de una luz fuerte, de un juego cromático de contrastes agresivos. No pacifica su propia visión, sino que por el contrario, la acrecienta, como si para la más radical contemplación de las cosas, cerrara el objetivo. Las manchas son potentes, gritadoras, la luz belicosa….»

Paisajes de la Valduerna, la Cepeda o la Maragatería. Bodegones llenos de sencilla armonía. Y desnudos, elegantes y pudorosos que casi podrían situarse en la habitación de algún sesudo canónigo astorgano, pues son como ángeles que vuelan desde la vibración pictórica del artista.

Toño ha vuelto a la capital y, a pesar de los problemas estructurales de la sala del Auditorio Ciudad León, ha conseguido presentar una exposición que servirá para el estudio de los que investigan en el arte leonés y que emocionará a aquellos que se lleguen a la sala solamente para disfrutar de los colores, las formas y las luces que propone este veterano y magnífico pintor astorgano.

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