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MINORÍAS ABSOLUTAS

Los bosques imantados

 

rafael saravia
17/08/2016

Ningún nombre es inocente, ¿no cree?

— Pero como dice el verso, «Algunos nacen para la noche interminable».

De esta manera, citando uno de los versos de Augurios de la inocencia, de William Blake, nos abre Víctor Blum —personaje central de la trama— en las primeras páginas de esta novela, la historia de una investigación deliciosa e intrigante que sin duda consolidan a su autor, Juan Vico (Badalona, 1975) como uno de los novelistas jóvenes que más proyección y entusiasmo despiertan en nuestro panorama literario actual.

Había prometido que este verano habría recomendaciones literarias y se me estaba escapando la promesa. Pero creo que con este libro pueden cerrar con disfrute y emoción sus tardes veraniegas en lo que resta de agosto.

Los bosques imantados, editado este mismo año en Seix Barral (menuda liga está forjando este sello en cuanto a nueva narrativa en lengua española con nombres como Jesús Carrasco, Ricardo Menéndez Salmón, Beatriz Delgado, Andrea Stefanoni o el propio Vico por citar algunos) es una sorpresa a medias –pues ya conocía el buen hacer de Juan- que sin duda me ha sabido atar al sillón de la lectura como hacía tiempo no lo conseguía un libro.Juan Vico ya se había hecho hueco en el mundo narrativo hace tiempo (a la poesía tampoco le sienta nada mal sus letras, con varios títulos publicados en este género) y en León lo sabemos muy bien, pues fue ganador del Premio Fundación Monteleón con su novela El teatro de la luz.

Pero es sin duda con este título Los bosques imantados con el que Vico consolida sus impresionantes maneras en el arte de generar intriga y una ficción que atrapa.La historia, localizada en la Francia de finales del siglo XIX, nos va conduciendo a través del periodista Víctor Blum (un periodista siempre será la versión sofisticada de un detective) por una serie de sucesos donde la ciencia y la razón se enfrentan con habilidad a la especulación informativa y los intereses económicos que los fenómenos paranormales pueden generar en una región.

En el bosque de Samiel ocurren cosas extrañas. Promovido por las ideas ocultistas del enigmático Locusto, el eclipse lunar de 1870 convoca a multitudes de enfermos, médiums, magos y científicos para desentrañar los inexplicables fenómenos que allí ocurren. Todos los medios quieren hacerse eco de esta batalla entre la devoción esotérica y la construcción racional del pensamiento a través de la ciencia.

Una lucha de intrigas que, a la manera en que ya lo hiciera Víctor Hugo o Poe con las hazañas de Vidocq, Juan Vico construye con precisión y destreza para que el lector navegue por una serie de crímenes y sucesos que mueven la emoción a golpe de humor y suspense.

Una novela llena de ventanas (hay multitud de títulos y frases que nos llevarían a mil lecturas vivaces como la Teogonía de Hesíodo o la Interpretación de los sueños de Freud) que Vico sabe deslizar con escritura de nivel, entretenimiento y pensamiento. Una delicia para degustar en lo que queda de verano.