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CULTURA

La cátedra en la que roncó Felipe III

Valdavida reivindica su olvidado centro de enseñanza y propone una ‘ruta de las preceptorías leonesas’

 

Vista de la casona que acogió la preceptoría de Valdavida, hoy vivienda particular. Sus dueños estudian colocar una placa que recuerde el paso por ella de Felipe III - R.P.

E. GANCEDO | LEÓN
19/02/2015

No estaba sólo la de Lois. La cátedra de esa población de la Montaña Oriental fue y es muy famosa pero había otras en León, y sus venerables edificios atesoran entre sus muros historias de toda índole que merece la pena ser rescatadas. Precisamente al hilo de la noticia, publicada en estas mismas páginas, del mal estado de la preceptoría montañesa de Lois, los vecinos de Valdavida, en la ribera del Cea, han alzado la voz para recordar y reivindicar que en su pueblo funcionó, durante muchos siglos, otra de gran importancia para la instrucción y el fomento educativo en estas tierras montiscas del límite leonés por el Este.

Además de constituir el único edificio elevado en piedra de todo el concejo junto con la iglesia-capellanía, la preceptoría formó en Humanidades y latín a aspirantes a sacerdotes —y a otros jóvenes que sin llegar a ordenarse tuvieron al menos oportunidad de recibir formación en tiempos de intensa escasez cultural y formativa— hasta la década de los cincuenta del pasado siglo. Son datos que aporta Ramón de Poza, inquieto ‘activista’ en favor de este pequeño pueblo perteneciente al ayuntamiento de Villaselán, una de las áreas más despobladas y adormecidas de León.

Y es que las preceptorías surgieron para tomar el testigo dejado por los poderosos monasterios leoneses una vez desaparecidos o abocados a una existencia languideciente, muy alejada de su antiguo papel como centros estelares —y casi únicos— de estudio, formación y producciones artísticas y económicas desde el medievo. De Poza menciona los de San Pedro de Eslonza, San Miguel de Escalada, Santa María de Sandoval, San Claudio de León... y en la zona, San Benito de Sahagún, Trianos y, claro está, el de Santiago de Valdavida.

«Estas preceptorías, que se ocuparon de la enseñanza popular en el reino leonés, eran unos edificios singulares y antiguos, aunque sin medios excesivos, de los que salieron numerosas vocaciones sacerdotales y también para otras artes y letras a lo largo de los siglos», explica. Fue el caso de la de Valdavida, que aún hoy se alza en la localidad y que sirve de vivienda particular.

En principio se desconocen los inicios de esta cátedra en concreto pero sí un dato curioso que muestra el importante papel que desempeñaba al menos en el siglo XVII: el 28 de enero de 1602, el rey Felipe III, en visita a León, aprovechó su paso por Sahagún para salir a cazar con su séquito por los frondosos montes de Riocamba y el crepúsculo se le echó encima. Ante la imposibilidad de regresar a la villa facundina, decidió pasar la noche en Valdavida, un hecho del que dan fe las crónicas de la época.

Felipe III estaba cumpliendo la promesa hecha a los leoneses con un año de retraso. Había salido de Valladolid (entonces capital de ‘las Españas’ a causa de los manejos del Duque de Lerma) nada menos que diez días antes. Al monarca, de 24 años de edad, le acompañaba su esposa, la reina Margarita de Austria, que acababa de alcanzar la mayoría de edad, y otros señores y terratenientes. En Sahagún fueron recibidos por todo lo alto y, entre otros regalos, los munícipes obsequiaron a la reina «con trescientas cargas de trigo para chapines» (un tipo de calzado bordado). Cinco días permanecieron en Sahagún, hospedados en el monasterio y en el convento de Trianos. A continuación el monarca decidió salir a cabalgar y a cazar, río Cea arriba. «Muy larga sería la cacería y muchos lances debió ofrecer», apunta en un artículo de prensa de 1981 el cronista Máximo Cayón Waldaliso cuando la noche les sorprendió y se detuvieron a cenarr y dormir en la preceptoría.

Pero no sólo la cátedra, también la iglesia de esta pequeña localidad tiene larga historia: por ejemplo, el reciente hallazgo de un pendón de cruz blanca prueba que la villa fue cabeza de encomienda de la Orden de Malta, con hospital incluido. Los vecinos siguen alertando del pésimo estado de su magnífico retablo, costeado por los comendadores y hoy a la espera de una restauración que no acaba de llegar, pero también ha surgido la propuesta de crear una sugerente ‘ruta de las preceptorías leonesas’ por Valdavida, Prioro, Morgovejo, Lois, Vidanes, Otero de las Dueñas...

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