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CULTURA ■ ROBO DE ARTE

El Louvre busca a los dueños de 31 cuadros robados por los nazis

El museo ha abierto dos salas en las que muestra todos los cuadros sustraídos

 

Una de las salas del Louvre en las que cuelgan los 31 cuadros sustraídos por la Alemania nazi. EFE -

antonio torres del cerro | parís
14/02/2018

El Museo del Louvre ha lanzado una inédita iniciativa para corregir el expolio que sufrieron muchas familias durante la II Guerra Mundial: la apertura de dos salas con 31 cuadros sustraídos por la Alemania nazi con las que se busca facilitar la conexión con sus legítimos descendientes.

Dos pequeñas salas situadas en el ala oeste del pabellón Richelieu del Louvre acogen esas pinturas procedentes de la Alemania del III Reich, que se había hecho acopio de ellas expoliando a sus propietarios, la mayoría de ellos judíos.

Piezas que datan del siglo XVI al XX están, por primera vez y de forma permanente, en esos «dos íntimos» espacios situados cerca del grandioso emplazamiento dedicado al maestro Pedro Pablo Rubens, explicó a periodistas Sébastien Allard, director del departamento de pinturas del Louvre. «El objetivo es, por una parte, facilitar que estas obras puedan encontrar a sus dueños. Nuestro objetivo es devolverlas. Y por otro, también se trata de una espacio de memoria, intimista», añadió Allard.

Estas 31 pinturas están incluidas en el lote de 807 que gestiona el museo parisino y que han sido incluidas por el Estado francés en el programa MNR, Museos Nacionales de Recuperación, que comenzó al término de la II Guerra Mundial con la meta de devolver a sus legítimos dueños las obras que robaron los nazis. «Estas pinturas no pertenecen al Louvre, no están en nuestros inventarios. Están a la espera de encontrar a sus dueños», aclaró el director, quien señaló que hay otras 76 esparcidas en otras zonas del museo, mezcladas entre colecciones de la pinacoteca.

Allard destacó La source du Lison, de Théodore Rousseau, un bucólico lienzo a pastel y carboncillo que data del siglo XIX y que perteneció al marchante francés Hector Brame y sus herederos, que tuvieron que deshacerse de él en 1939, un poco antes del estallido de la guerra.