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LA FRAGUA LITERARIA LEONESA. CARLOS GARCÍA RUIZ

«Escribimos sobre lo que somos y lo que hemos vivido»

El dramaturgo, actor y director Carlos García Ruiz, autor de ‘Algo sexual’ acaba de escribir una comedia, cuyo título provisional es ‘Suerte’

 

Manuel Cuenya
08/10/2013

Con un doctorado en teatro por la Universidad de Alcalá de Henares, dramaturgia en la Escuela de Letras de Madrid con Juan Mayorga, Yolanda Pallín o Sanchís Sinisterra y cursos de escritura dramática y dirección escénica en la prestigiosa Escuela de San Antonio de los Baños de Cuba, el ponferradino Carlos García Ruiz es un todoterreno de las artes escénicas, que está cosechando éxitos fuera de nuestras fronteras, y un trotamundos, consciente de que «asumir ese desdoblamiento, frente al terruño, puede abrir el entendimiento para llegar a escribir de una forma más libre y global… A veces me siento como un Odiseo intentando volver a casa, pero las circunstancias me llevan de un lugar a otro, no puedo evitarlo, Ponferrada es mi Ítaca».

Cuba supuso para él un antes y un después, «Una experiencia única que desearía repetir y recomiendo» porque recuerda que, a través de un curso de dirección de actores que hiciera allí en 2008, le marcó su forma de entender los espacios teatrales y sobre todo el trato con el actor. «Desde ese momento creo que mi forma de dirigir cambió bastante. Allí conocí a la actriz Noelle Schonwald con la que luego hice el monólogo Aurora, que fue en parte mi billete de entrada al mundo artístico colombiano».

Galardonado

Carlos García, que ha recibido importantes premios como el de la Mejor Labor Teatral Universitaria en 1998, el del IV Certamen Nacional de Textos Teatrales con Medias Naranjas, año 1999, o el galardón al Mejor Texto Contemporáneo en el Certamen Villa de Barajas, es un autor, actor, director, docente e investigador con energía y talento que decidió, después de recorrer medio mundo y llevar a escena sus propios textos teatrales en su tierra, afincarse en Bogotá, donde llegó de rebote, según él, porque estaba haciendo una gira, con su compañía de teatro berciana, por varios países hispanoamericanos, y acabó encontrando su lugar en el mundo y la temperatura afectiva y teatral adecuadas para coordinar, dirigir y llevar a buen término diversos proyectos, con excelentes resultados. «Literariamente viajar es la piedra angular de una escritura universal que pueda llegar a todas partes».

Comenzó como director pedagógico en la Casa Ensamble, donde construyó esta escuela casi desde la nada hasta ser reconocida no sólo a nivel nacional sino en toda Iberoamérica, y sigue trabajando en la misma como coordinador del área de materias teóricas. «En Colombia he encontrado un país con mucho futuro en el ámbito artístico, y unas gentes que siempre me han apoyado y han confiado en mí», señala entusiasmado, pues ahora está teniendo proyección en Estados Unidos, donde ha estrenado Algo sexual y Terapia. «Es muy excitante estrenar en EE.UU… Miami es una puerta a posibles colaboraciones futuras con textos más complejos y proyectos más ambiciosos…Y sobre todo reafirma eso que dicen que la creatividad española es puntera en el mundo… los autores y creadores españoles somos buenos y reconocidos en todo el mundo, es un hecho. Y si eres berciano, más», matiza este dramaturgo, que se siente feliz escribiendo, aunque también le gusta actuar y dirigir. «Lo de la dirección casi vino dado para poder ver en escena mis textos», porque «como autor y director debo actuar de vez en cuando para saber que necesita el actor en escena y dárselo en mis textos o en mis apuntes de dirección».

Orgulloso del Bierzo

Orgulloso de su tierra, recuerda con cariño y morriña su «matria». «Escribimos sobre lo que somos y lo que hemos vivido, y El Bierzo, Ponferrada, está en mis genes… Escribí una obra sobre la minería, La Caída del muro, que se situaba en un pueblo post-minería como puede ser Fabero, Villablino, Bembibre...». Asimismo, cree que algunos de sus momentos escénicos están salpicados por ese humor berciano, que a él se le antoja «muy especial, a veces hiriente y bastante negro».

El autor de obras como Los hilos de Ariadna conoció el teatro, siendo un niño, de la mano de su tío Ángel Ruiz que trabajaba con la compañía Conde Gatón, «supongo que por ahí se pudo inocular el virus teatral». En el Bierzo montó su propia compañía «teatral-vital-espiritual», Teatro Cítrico, que se mantuvo durante doce años, lo que le permitió aprender y conocer el mundo, «algo que recomiendo a todos los que estén empezando en esto… que no se queden esperando la llamada de un productor o el casting televisivo maravilloso».

Aparte de sus facetas, como dramaturgo acaba de escribir una comedia, cuyo título provisional es Suerte, que se plantea montar a partir del segundo semestre de 2014, porque le gusta escribir comedia negra que lleve implíciti cualquier tipo de reflexión para el espectador.






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