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Fer: «La gente cree que los dibujantes somos pintamonas»

Tiene aspecto de profesor, aunque lleva años en excedencia. Ayer impartía una lección magistral a los niños de Mansilla, su pueblo natal, donde expone sus mejores cómics, como el entrañable Urelio, el del «Puticlub», o sus guerreros medievales

 

Verónica Viñas - LEÓN.
Verónica Viñas 12/11/2002

-¿A sus paisanos de Mansilla les suenan sus personajes? -A los lectores del Jueves, sí, porque llevan casi veinte años. El Urelio está muy ambientado en Mansilla. Casi todos mis personajes tienen algo de León. -¿La boina corre peligro? -A veces pienso que sí y me da pena. En León hay mucha gente que todavía la usa. También los progres de Nueva York y París se la ponen, aunque sólo sea para que no se les vayan las pocas ideas que tienen. -Urelio, Ulogio... esos sí son nombres... -Son nombres bonitos. Hoy, que he dado un taller a los niños de Mansilla, se me han acercado Jonathan, Kevin, Samantha.... Echo de menos al Ulpiano o al Ambrosio, que son más nuestros. Dentro de poco les pondrán a los niños Operación Triunfo y Gran Hermano Fernández... -Su puticlub es toda una institución... -El Puticlub nació inspirado en los clubes de León, en una época en la que criticábamos que en este país sólo había fútbol y puticlubs, aunque ahora hay más fútbol y puticlubs que nunca. -¿Sabe que en Villalobar los clubes de alterne son la principal industria local? -No soy un experto. Sólo he ido una vez. Fui al famoso Huracán de Benavente con unos amigos de Gerona, pero eran las cinco de la tarde... Tomamos una cerveza, la más cara que he pagado en mi vida, y nos fuimos... (sin hacer nada). -¿Su personaje favorito? -Urelio, porque en él mezclo gente que conozco. También quiero mucho a los soldaditos, que, aunque son medievales y pueda resultar anacrónico, han protestado contra Franco, la guerra de Irak o la política de Sharon. Tengo un Aznar con gorra militar y la cabra de la legión al que quiero mucho. -¿Qué le han preguntado los niños de Mansilla? -Como me ven serio, no saben si soy humorista u obispo... Les he explicado anécdotas y les he hecho dibujos, hasta que los riñones me lo han permitido. Una niña me pidió un dibujo para su papá, porque colecciona todas mis historias... -¿Es más duro dar clases de historia o contarlo en viñetas? -A veces, lo añoro, me encantaría explicar la historia del XIX y del XX, pero me dicen que a los chavales no les interesa. Hacer un chiste diario es muy duro, sobre todo si es de un atentado, de las pateras o de Irak... pero compensa. Es una profesión estupenda. -En la época del «Papus» le llamaron terrorista gráfico... -Nos pusieron una bomba el 20 de septiembre del 77. Ahora, tengo una denuncia de la ultraderecha por hablar de aquello en un programa de televisión. -¿Cree que el cómic está valorado en este país? -Yo sigo defendiendo el tebeo, aunque ya sólo quedan los mangas y poco más. El cómic no está valorado si no eres humorista de El País, El Mundo o ABC... aunque hay muy buenos dibujantes en diarios de provincias. La gente cree que somos pintamonas. En Europa los libros de humor tienen tiradas de 50.000 ejemplares; aquí, no se venden. -¿Una viñeta vale más que mil palabras? -Totalmente de acuerdo. A veces un dibujo es más claro que todo un editorial. Por eso, el humorista es lo que más se controla en algunos diarios. -¿Sus personajes dicen lo usted jamás diría? -No, dicen lo que yo pienso; y callan lo que yo callo. Tengo chistes no publicados. -¿Se autocensura? -Sí, claro. Hay temas de los que no se puede hablar. -Sin embargo, tanto el «Jueves» como la web de la revista bromean con el Rey... -Pero siempre en plan simpático. La censura de los 70 impedía hablar de los jueces, la Iglesia o el Ejército. Hoy no se puede criticar a los medios económicos, a las grandes empresas, porque te retiran la publicidad. -¿Tiene más público la revista o la web del «Jueves»? -La revista llega a más gente. La compra uno y la leen siete. -¿La historia de España es la de los 25 años del «Jueves»? -Ha habido una Universidad de Gran Bretaña que vino a analizar la transición a través del Jueves. En la revista está la historia de los últimos 25 años. Ninguna ha aguntado tanto, a excepción de La Codorniz. -¿Lo de que el «Jueves» salga los miércoles es una coña? -Sí. En el año 77 estaba el Papus, que sacaba un muñequito, el Yellow kid; así que nosotros inventamos el bufón y, para hacer la broma, pusimos la frase: «El Jueves, la revista que sale los miércoles». -Hace dos años dejó la dirección del «Jueves», ¿es duro trabajar en casa? -Tiene sus ventajas, me puedo mover y montar mi horario, además viajo más. Lo peor es que te aburres, pero he encontrado la solución: cocinar. Me llevo chorizos y productos de León y organizo comidas con los dibujantes amigos. -¿Es cierto que le ha fichado la Universidad de Alcalá? -Sí, para pintar un mural de siete metros en un palacio del XVIII, donde Kim y yo vamos a contar la historia de Alcalá, desde los romanos al 11-S. Yo haré las batallas y Kim, el resto. Espero que a la Universidad de León le guste la idea y nos encargue uno.