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CULTURA

La Fundación Cerezales abre hoy la veda al artista Álvaro Laiz

La sala de exposiciones inaugura la muestra de fotografía ‘El cazador’

 

Imagen de una de las fotografías que el autor ha realizado durante el proyecto - ÁLVARO LAIZ

CRISTINA FANJUL | LEÓN
19/07/2015

Érase un tiempo en el que cuando un udegei miraba una piedra, veía a un hombre-piedra; cuando veía a un ciervo, creía ver un hombre-ciervo; cuando miraba un tigre, veía un hombre-tigre; mirando a un árbol, él creía ver un hombre-árbol. En aquellos tiempos toda clase de acontecimientos le ocurrían a la gente (udegei). ¡Qué cosas pasaban entonces, que ya no ocurren más!...

La Fundación Cerezales inaugura hoy la muestra El cazador, con la que el artista Álvaro Laiz resume un proyecto en el que afronta el reto de descifrar algunas de las claves cotidianas que afectan a la población y los cazadores que subsisten en el medio rural del Extremo Oriente ruso y la relación que estos mantienen con el entorno, entre sí y, en especial, con el tigre del Amur.

Durante los meses de septiembre, octubre y noviembre del 2014 Álvaro Laiz realizó un primer viaje al límite sudoriental ruso junto al mar del Japón, concretamente al Primorje, una región montañosa de grandes bosques, condicionada por la presencia del río Amur, en la que conviven las escasas comunidades indígenas con los restos de poblaciones mineras y madereras rusas supervivientes a la decadencia y desintegración que supuso la Perestroika en la economía de esta zona. Esta primera incursión que comienza en Vladivostok y finaliza en Terney, le lleva recorrer poblaciones como Javarovsk, Sobolonye, Krasni Yar o Luchegorsk y a introducirse en un particular día a día marcado por las difíciles relaciones entre la taiga y sus habitantes udegei, rusos y chinos.

El viaje está marcado por las lecturas de Dersú Uzalá (1923), un libro autobiográfico en el que Vladimir Arséniev narra sus trabajos de investigación en los que exploró y cartografió una gran parte del Primorje y su propia experiencia en la taiga a principios del siglo XX; y de El tigre de John Vaillant que gira en torno a la muerte de un cazador por el ataque de un tigre, hecho real ocurrido en 1997 en este mismo contexto, consecuencia de los cambios radicales en las relaciones entre el hombre y la jungla boreal, 75 años después de los relatos de Arseniev; además de toda la información proporcionada por noticias más recientes localizadas en la prensa sobre la relación de los cazadores udegei y el Tigre del Amur, que han llevado a ambos a los límites de la extinción.

La subsistencia frente al equilibrio de los ecosistemas es uno de los ejes principales del trabajo de Álvaro Laiz y está presente, con mayor o menor dosis de protagonismo, en algunas de sus series anteriores como (Reina Chamán o Transmongolian). Alrededor de este eje, El cazador recoge un conjunto de documentos, objetos, fotografías, vídeos y sonidos que buscan crear un retrato colectivo en el que se encuentran representadas los rastros de personas, fauna, ecosistema y modos de trascender en la relación con la naturaleza de los udegei (término que significa «la gente» en los dialectos locales).

El proyecto se expresa en forma de viajes, trabajo de campo y un diario en línea (www.fareasthunter.com) en una primera fase. Posteriormente y ante la riqueza de temáticas y relaciones detectada sobre el terreno, Álvaro Laiz aborda, de nuevo con la colaboración de la Fundación un segundo viaje en febrero de 2015 entre Jabarovks y Krasni Yar, llegando muy cerca de la frontera con China, para profundizar en la relación personal establecida con un grupo de cazadores udegei.