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CULTURA ■ LIBROS

La historia contada en 50 fotos

Los leoneses García-Alix y Marisa Flórez cuentan la Transición desde sus cámaras.

 

‘Autorretrato con cuerpo herido 1981’. ALBERTO GARCÍA-ALIX -

Dolores Ibárruri ‘La Pasionaria’, del brazo de Rafael Alberti, en las escaleras del hemiciclo, para ocupar su escaño como diputados del Partido Comunista de España. MARISA FLÓREZ -

28/10/2017

verónica viñas | león

Alberto García-Alix es un fotógrafo con Fortuna. Una cajetilla de esta marca le salvó la vida el día en que unos guerrilleros de Cristo Rey le dieron un navajazo. El artista leonés, que hoy es uno de los fotógrafos más reconocidos internacionalmente, se hizo entonces un autorretrato, sin cara, que resume los primeros años de una Transición en la que había que conquistar libertades, frente a quienes pretendían aferrarse al régimen anterior.

La imagen de García-Alix —titulada Autorretrato con cuerpo herido 1981— forma parte del libro 50 fotografías con historia, publicado por Signo Editores, que resume 80 años de España a través de las imágenes de medio centenar de fotógrafos. A García-Alix se le conocía en aquellos años como el fotógrafo de la Movida. Frente a su cámara desfilaron algunos de los artistas, músicos, actores, directores de cine e intelectuales más importantes de la época, muchos de los cuales fallecieron prematuramente víctimas de las drogas.

Si hubo un momento crucial en la Transición fue, sin duda, la legalización del Partido Comunista. La leonesa Marisa Flórez, fotógrafa de El País, inmortalizó el momento en el que Dolores Ibárruri ‘La Pasionaria’ entraba en el Congreso de los Diputados del brazo del poeta Rafael Albert para ocupar sus escaños en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. Flórez (León, 1948) está considerada como una de las pioneras del fotoperiodismo en España. Con su cámara registró algunos de los acontecimientos cruciales en una época convulsa y a sus protagonistas, desde Carrillo a Fraga.

El libro, que recoge instantáneas de quince artistas premiados con el Nacional de Fotografía, «hace hincapié en la mirada personal de cada fotógrafo y en el contexto histórico y social en el que fueron tomadas las instantáneas», según la editorial.

Otra de las artistas incluida en el libro es la reconocida Ouka Leele, de ascendencia leonesa. Asimismo, hay instantáneas de artistas muy vinculados a León, como Xurxo Lobato y Cristina García Rodero, a quien el Musac y la Fundación Cerezales han dedicado exposiciones. Y a ellos hay que unir el nombre de Pierre Gonnord, artista presente en la colección del Musac y autor de una exhaustiva investigación sobre las cuencas mineras leonesas. Gonnord retrató como nunca se había hecho a los hombres de la mina. Bajó a las minas del Bierzo y Villablino y se convirtió en un minero más, trabajando día y noche, aguardando los relevos de los turnos para conocer a aquellos cuya mirada devolvería meses después en una espectacular exposición, titulada Coal, que pudo verse en el Museo de la Minería de Sabero y en Nueva York.

José Manuel Navia, un imprescindible de la fotografía que también aparece en el libro, es leonés por la gracia de Julio Llamazares. Con el autor de La lluvia amarilla ha colaborado en numerosos proyectos, como encontrar lugares ‘que no existen’ —incluido Babia—, para el Atlas de la España imaginaria. Y es que, inspirado por el escritor leonés, Navia ha puesto todo su empeño en «ir añadiendo fotografías a la vieja lata familiar de carne de membrillo que guarda los deslumbramientos iniciales del niño que fui. Porque, como un día me escribió Julio Llamazares, esa es la vida del fotógrafo y, al fin, la de todos los hombres».

Otro viejo conocido de los visitantes del Musac es Gervasio Sánchez, quien conmocionó con su proyecto Desaparecidos, en el que ha invertido años de trabajo en una docena de países de América Latina, Asia y Europa, para dar visibilidad a quienes han padecido estos actos de violencia.

El libro no olvida a algunos de los clásicos, como Agustí Centelles, cuyos fondos fueron comprados por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Además de las fotos, hay numeroso material adicional, como carteles publicitarios, cubiertas de libros, hojas de contacto y unas cuantas anécdotas, como la protagonizada por el fotógrafo Pablo Juliá, que esperó y esperó hasta que ‘pilló’ a Fraga sujetando un cartel electoral del PSOE. Cuando un día se cruzaron, el presidente de Alianza Popular le espetó: «Usted es un gran fotógrafo y también un gran hijo de puta». A lo cual Juliá respondió: «Viniendo de usted, señor Fraga, es todo un cumplido».






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