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«Actualmente, cualquier acotación sobre la realidad artística se queda muy corta», dice

Ignacio Galilea llenó el Auditorio de pintura, música e historietas

El artista plástico y visual presentó su sorprendente performance «Plasma»

 

Ignacio Galilea, junto a una de sus obras que permanecerán en el Auditorio, como exposición, hasta e - CUEVAS

Marcelino CuevasMarcelino Cuevas 29/11/2008

león

A los arquitectos Tuñón y Mansilla se les habrán puesto los pelos como escarpias al saber que Ignacio Galilea, un madrileño con muchas inquietudes artísticas, se disponía ayer entre música y fanfarrias a realizar, en la sala de exposiciones del Auditorio de León, una performance en la que, entre otras cosas, esparciría pintura con una fregona. Bueno, pues que no se alteren, que sus inmaculados muros de cemento estaban debidamente protegidos, que Ignacio hizo su pequeña locura dentro del más estricto respeto por la premiada obra de los ya insignes arquitectos.

Se trataba de poner en acción la

, en la que el artista, ayudado por la expresividad de su cuerpo, dio su versión de la metamorfosis humana. «Mi intervención en la sala de exposiciones del Auditorio es una experiencia artística nueva en el ámbito de la performance. En ella mezclo dos canales artísticos que son la actuación en vivo y la pintura propiamente dicha. Simultáneamente arte en reposo y arte en acción, para poner de relieve un único mensaje, una idea de metamorfosis, de purificación hacia un estado más auténtico del ser humano».

Con música pinchada en directo y la ayuda de muy pocos elementos, principalmente las prendas de su vestimenta, Ignacio Galilea transformó en directo una de sus obras «para recalcar lo efímero del arte, creo que en este momento el arte es la misma vida. Lo puedes encontrar en cualquier lado, no solamente en los museos o las exposiciones».

«Cualquier acotación sobre la realidad artística, actualmente, se queda muy corta. Por eso me gusta la performance, porque es una acción que se crea colectivamente entre el artista, el espacio y el espectador. Para mí, ese sentimiento concentra tanta fuerza como puede tener un cuadro de los mejores maestros», aseguraba.

Galilea hace una pintura de fuerte expresividad en la que habitan múltiples personajes. «Me interesa especialmente contar historias. El arte -”comenta-” es un medio de comunicación y el artista lo que tiene que hacer es plantear su visión de la realidad circundante, aportando siempre cosas nuevas. Yo soy un pintor figurativo, en mis cuadros hay muchos personajes porque para mí el cuerpo humano es el eje. Como decía Giacometti: -˜Del cuerpo humano la cabeza y de la cabeza el ojo-™. Creo que la figura humana es la que más cosas transmite, en el cuerpo está resumido todo, especialmente en los rostros».

El cómic y la ilustración son las referencias más próximas a la pintura de Galilea. «Mi primer contacto con las imágenes fue a través del cómic, de los tebeos que heredé de mis padres, ese puede ser el motivo de que mi primera pasión haya sido la pintura, aunque soy lo que se llama un artista tangencial, me muevo dentro de la ilustración, el cómic, el arte de acción, los murales o el videoarte. Nunca me he casado con ninguna faceta artística, porque creo que no hay que limitarse a un solo camino. Creo que si te gusta contar historias te gusta hacerlo a través de cualquier medio creativo».

Se manifiesta el pintor como un artista intuitivo: «Yo boceto muy poco, aunque pueda parecer lo contrario viendo mis cuadros. Me planto ante el lienzo con una idea y me dejo llevar-¦ siempre me sale gente, gente que cuenta historias, igual que cuenta mis emociones de ese momento. En este caso hablan de la metamorfosis, del cambio a muy distintos niveles, porque en esta exposición se pueden ver cuadros pintados en el 2000, junto a otros que aún están tiernos, aún no han terminado de secar. Pero todos tienen en común el aprendizaje humano a través del cambio».