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CREADORES LEONESES

Una inspiración inagotable

Fran de Gonari viste en teatro a artistas como Martirio, Julieta Serrano, Sara Montiel o Concha Velasco, diseña, crea eventos, dirige y produce. Vive en Madrid pero frecuenta León y en estas tierras reconoce su inspiración latente de décadas. Ultima con Carlos Luxor lo que promete ser una de las exposiciones del año con un título rompedor: ‘Pulchras Leoninas’

 

El artista Fran de Gonari. RAQUEL P. VIECO -

Sarita de Valporquero. Expuesta en el museo al aire libre de Valporquero. DL -

PACHO RODRÍGUEZ | MADRID
10/09/2018

Está aprendiendo a decir «no», o al menos ese será uno de los propósitos de Fran de Gonari para el próximo trimestre. Leonés del 65 hace recuento y le salen 34 años en Madrid, después de aquel COU final de trayecto en León en los Agustinos de la carretera de Alfageme.

De ahí salió con una vocación que no estaba reglada. Lo cual, visto desde ahora, fue toda una ventaja porque, para aprender lo que quería ser, se tuvo que buscar la vida. Porque no hay una titulación que faculte para vestir a Martirio, Julieta Serrano, Sara Montiel, Concha Velasco...

Había ya en él un pintor, y en los 80 se inició en León en las clases que Vargas daba en su estudio. Había, de igual forma, alguien muy aficionado a la moda, el diseño, a cierto espíritu renacentista de hacer muchas cosas que él resumía acertadamente en vestuario de teatro, por fin..

En esa batidora que obligatoriamente ha de ser una cabeza de 18 años había ideas claras, que 34 años después confirman su coherencia. Y, por qué no decirlo, contra todo pronóstico, León era, es y será fuente de inspiración. Artística, sentimental e histórica... Algo de siempre que se concreta en proyectos actuales.

Con Fran de Gonari hay que ir por partes, porque tranquilamente arrasa en ideas. Le ves ahí sentado en la terraza del Café del Real, en Ópera, en Madrid, su café de referencia de años en la capital, donde concede esta entrevista, y, definitivamente, hay que concluir que en esa aparente calma sólo se refleja el necesario reposo del guerrero. Porque por dentro está en plena actividad.

Por todo ello puede que hace a la par tanto balance como proyectos de futuro. Y en lo que concierne a León, «hay muchas cosas que me llevan a pensar en mi ciudad. Y están ahí sin forzar nada, sin que yo crea que estén también. Hay motivos que aparecen en lo que yo creo y que son León por todos los costados. Y creo que es normal. Voy a ver a mis padres cada poco. Paso temporadas en el pueblo, Sariegos. Y si lo pienso bien, si pienso en mis libros, mi biblioteca está en Madrid, en mi casa, pero también en casa de mis padres, en el barrio de San Mamés, y en Sariegos», relata.

Posiciona así De Gonari una vida que es también reflejo del tiempo actual, y con el que no es que justifique, pero sí a través del que puede explicar cómo es ahora mismo dedicarse a lo creativo: «Antes existía más la idea de que había que hacer una sola cosa bien. Los jóvenes de ahora están superpreparados en muchas cosas...», comenta, al hilo de la pregunta de si su versatilidad le ayudó a la hora de sortear problemas añadidos como la crisis que asola España desde hace más de diez años.

Pero él empezó con la idea de «estudiar lo que más creía que se parecía a lo que quería. Y además me gustaba. Por eso hice diseño de moda. Pero rápidamente lo encaucé al diseño de vestuario de espectáculos. No había esa formación concreta, pero empecé a aprender de vestuario de teatro, de figurinista...». Y desde esa perspectiva de autodidacta comenzó a volar. Tanto, que logró despuntar en Madrid sin olvidar sus raíces. «Mantengo contacto con gente muy interesante y que vive en León, como Carlos Luxor».

Con este último, que o se las sabe todas o se sabe muchas de Madrid, es con quien desarrolla lo que será una de las exposiciones con León como telón de fondo de más interés y atractivo, como va a ser Pulchras y Leoninas. Que ya de entrada es un nombre perfecto.

Amores leoneses

Y es que lo de Pulchras y Leoninas es toda una declaración de sus amores leoneses, que le han servido como huella y cicatriz, pero también como fuente de inspiración: «Hay tres cosas de León que siempre me han servido como inspiración, o que me han hecho sentir algo. La Catedral y sus vidrieras, el cielo de León y su arte. Las tres son inspiración inagotable. El cielo de Madrid es maravilloso, pero si miras al cielo de León hay muchos más días que lo es igual o más maravilloso todavía» , narra, además de dejar constancia de su conocimiento de los colores de las vidrieras de la Catedral de León o un repaso al Románico de San Isidoro o el Gótico de la citada catedral y demás representaciones monumentales.

A todo esta colección de virtudes locales, añade Fran de Gonari las de las propias gentes de León. Con su padre Paco y su madre, María Antonia, una leonesa ya aunque de Madrid, de Pacífico para ser exactos, a la cabeza.

Y con todos estos compañeros de viaje artístico con los que desde la capital hace creer en ese arte que hay en León y que él apoya.

Y que defiende aunque él haya hecho lo contrario: «Sí, yo me fui de León y me embarqué en muchas cosas. Pero sólo porque puede que vaya con mi carácter», matiza ante la cuestión de si lo de ser multitarea fue un valor refugio ante la esquelética cultura que le quedó a España al irrumpir la crisis, o si le iba tanto la marcha creativa. «Puede que sea por curiosidad, creatividad o curiosidad, como tú dices, pero es cierto que soy así y es algo que va con mi carácter», cuenta.

Algo que lleva indefectiblemente a la pregunta de cuál sería su proyecto sueño y si León tendría encaje. Fran de Gonari suelta entonces que lleva tiempo entretejiendo una colección de ropa a medio camino entre vestuario y piezas de museo basada en las vidrieras.«Y sé que lo haré. Igual no ahora inmediatamente. Pero lo haré», asevera.

Anda metido en tantos berenjenales este leonés en Madrid que una de las cosas que ahora ya no masculla sino que expresa es que se ha prometido a sí mismo a no decir siempre que sí: «Si me he planteado algo ahora al inicio de este curso es a aprender a decir que no», expresa en voz alta.

«Me ayuda estar pensando en diferentes frentes. Pero me agota. Y tengo que aprender a darme cuenta», dice. Lo cual lleva a la pregunta del millón: ¿Pero le sobra trabajo tal y como está el patio? ¿No sabe lo que estar parado y que el teléfono no suene? ¿Es consciente de la envidia que da? Con una media sonrisa (algo habitual en él pero que sumadas dan una sonrisa sincera) dice: «Muy raras veces he estado sin un proyecto sobre la mesa.

Pero cuando no ha habido nada he estado trabajando para proyectar cosas futuras. Lo normal es que esté haciendo cosas tan dispares como una promoción de turismo en Costa Rica a la vez que pinto o ando de reuniones de teatro o para ver guiones», remarca.

Glamur y asadurilla

De esta forma, en la que todo suena a glamur, Fran de Gonari se apresura rápidamente a quitárselo. ¿Cómo? Pues a base de hechos como es el de esta entrevista en una terraza en la casi turística pero aún con encanto plaza de Ópera de Madrid o acordándose de León: «Sé disfrutar produciendo para Christian Dior y al día siguiente con unos callos en el Brezo de mi barrio», afirma, lo cual lo confirma como sabio.

Sarita de Valporquero. Expuesta en el museo al aire libre de Valporquero. DL

   
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