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Ramón Villa es el autor de la portada de la obra, editada por Atlantis

Joaquín Sabina prologa el segundo libro de la leonesa Estefanía Muñiz

La autora dio a conocer el poemario «Versos bipolares y otras criaturas luminiscentes»

 

La escritora leonesa Estefanía Muñiz presentó su libro en la escuela de Cristina Rota de Madrid - RAQUEL P. VIECO

Pacho RodríguezPacho Rodríguez 26/02/2009

madrid

Con un Joaquín Sabina como ausente más nombrado, Estefanía Muñiz presentó su segundo poemario, Versos bipolares y otras criaturas luminiscentes (Ediciones Atlantis), libro que contiene, además de los propios atractivos de la lectura, el aliciente de que el cantante jiennense regala un poema-prólogo que está en la línea tradicional del poeta veterano que da la alternativa a la joven escritora. La colaboración ha surgido de la relación de amistad de la editorial con el autor de 19 días y 500 noches , entre tantos otros grandes éxitos.

La ausencia de Sabina, que es lo más normal en su caso, no fue obstáculo para que la escritora leonesa afincada en Madrid disfrutara de una presentación entrañable y familiar, en la que, delicada como la poesía, se fue retrasando el acto para que llegaran asistentes confirmados que debían estar en alguno de los atascos que depara la capital a última hora de la tarde.

Entre los presentes, y puntual, estuvo la diseñadora leonesa María Lafuente, que recientemente, sin estar en Cibeles, ha sido una de las grandes triunfadoras en un mes tan dedicado a la moda como es febrero.

Sin descanso, Lafuente ya tiene nuevos planes y sorpresas que darán que hablar en las próximas fechas.

Los Versos bipolares de Estefanía Muñiz sonaron en la sala teatro de la escuela de Cristina Rota, lugar escogido para la presentación, con la fuerza oral de unos textos en los que la poeta leonesa se deja en los versos la vida que fascina tanto como golpea. Muñiz, que crea y cría a su hijo Mateo, como absorbentes tareas, prefiere que en sus poemas no haya un acto de «vomitar mi dolor», tal y como describió, sino de esperar a que cobren la forma creativa, que ella también define, como fórmula principal, a través de la escritura automática.

«La poesía no se explica»

Entre el cine, que fue gran fuente de actividad de Estefanía Muñiz (León, 1974), su hijo Mateo, la simple mirada de la vida que rodea a todos, su entusiasta familia, con el pintor Ramón Villa, su tío, autor de la portada, como locomotora creativa, los poemas y los temas de inspiración van cayendo (Muñiz ya cuenta con dos libros más uno colectivo), y la autora encuentra un camino artístico que le seduce.

Ese que tal vez le interesa, porque «la poesía no se puede explicar. Es un acto de introspección y retrospectiva. Para volver a lo que eres y a lo que eras. Porque, con el tiempo, la esencia de lo que se es se va perdiendo entre capas y capas», según señaló.

Estefanía Muñiz tiene así en la calle su segundo poemario, que le sirvió para que en el acto de presentación ella misma hablara de la tristeza y de la ausencia, de su traumático traslado de León a Madrid, cuando era aún muy niña, del espíritu de artista y las constelaciones familiares. Hasta del Opus y su influencia en ella, que no definió en qué sentido. En definitiva, de la poesía, que automática o no, es siempre interna. La gente aplaudió y compró el libro. Mientras, entre la ausencia, Estefanía Muñiz echó de menos a su tío Ramón Villa, que no pudo acudir por el fallecimiento de un amigo íntimo.

Y, entre tanto, Joaquín Sabina andaba grabando una canción con Miguel Ríos.

Presente, y cargada de gracia y versos, sí estaba otra joven escritora, Beatriz Aladrén, que leyó sus textos, recién creados para el acto, y que logró el entusiasmo del público. Dedicaba versos generosos, de gratitud y de amistad, a una polifacética creadora leonesa de nombre Estefanía Muñiz.