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Un juego de mágicos destellos

Encarnación Domingo lleva a Ángel Cantero sus curiosas obras en aluminio.

 

Encarnación Domingo, ante una de sus creaciones. CUEVAS -

09/04/2018

marcelino cuevas | león

Encarnación Domingo juega con la luz. La captura en sus trampas de aluminio. La divide, la convierte en texturas intangibles. Ella pinta con los rayos de luz, no emplea colores ni lienzo, le basta para hacer su obra con los destellos lumínicos, que se convierten en lejanos horizontes, en montañas refulgentes, el cielos imposibles, en océanos infinitos. Y todo con una enorme sencillez, con gran economía de gestos. Aunque en esta ocasión la pintora ha comenzado a incluir algunas delicadas notas de color.

Dice esta intérprete de la luz: «Yo tengo un faro, la pintura de Velázquez, que estaba basada en la luz. Por eso he investigado y trabajado de muy distintas maneras hasta conseguir estos efectos que se convierten en obras minimalistas». Según explica su galerista, Ángel Cantero, la exposición de Domingo, Sensaciones, demuestra que la artista «está en un momento de plena madurez creativa y de máximo reconocimiento a su trayectoria, a sus búsquedas de un lenguaje que la identifica y la hace única. Aunque las temáticas de sus obras abarcan desde la crítica social hasta el medio ambiente, la contaminación y la energía limpia, pues para ella el ser humano y la naturaleza están irremediablemente unidos. Desde siempre, esta artista asturiana multidisciplinar ha experimentado con la representación del entorno que la rodea por medio de técnicas poco convencionales, pictóricas o escultóricas. A nivel plástico le gusta trabajar con muchos tipos de técnicas, desde el óleo, el acrílico, el collage, la escultura o el grabado; pero el material que más asociamos a su lenguaje es el aluminio».

La pintora, la original artista, explica que la mayoría de las imágenes que aparecen en sus obras corresponden a los paisajes de su tierra asturiana, de Salinas. Son las costas cantábricas las que inspiran sus trabajos. «La búsqueda de la luz y la transmisión de emociones —explica— han sido siempre una constante en mi obra. Esta investigación me ha llevado a utilizar como soporte el aluminio, a través de él mis obras cobran vida gracias a la luz que se refleja en ellas, su constante desplazamiento logra que la pieza cambie perpetuamente, lo mismo que sucede con la luz de los días. De este modo mi trabajo se llena de vida, cambia, se transforma…».

La luz como herramienta

La obras de Encarnación Domingo oscilan entre lo figurativo y lo abstracto, nos presenta una colección de paisajes en aluminio creados por medio de ácidos y abrasivos, y con aportes muy medidos de pintura, que imprimen en superficie texturas evocadoras, sutiles, y perceptibles sólo con ayuda de la luz que incide sobre ellas, y gracias a la cual el motivo representado muta constantemente, del mismo modo que la luz transforma continuamente nuestra percepción de de los motivos reales que inspiran esas obras.





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