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Los leoneses que hicieron justicia a Lorca

80 años después del asesinato de Lorca, los escritores leoneses Juan Carlos Mestre y Emilio Silva se unen en un proyecto editorial que reivindica al autor de ‘Yerma’ como «símbolo mundial contra la intolerancia».

 

Uno de los 38 dibujos que Juan Carlos Mestre ha hecho para el libro, uno por cada año de vida de Lorca. MESTRE -

27/12/2017

verónica viñas |

No es sólo un ejercicio de justicia poética. Libre de derechos y herederos desde este año, la obra de Lorca ya es de dominio público y, si cabe, más universal que nunca. Juan Carlos Mestre, devoto admirador del poeta granadino, empezó a ilustrar 38 poemas, uno por cada año de vida, del autor de Bodas de sangre.

Compañero de editorial del también berciano Emilio Silva y de Juan Carlos Monedero e Isabel Cadenas —quienes publicaron una singular actualización de los cuentos La Cenicienta, Los tres cerditos y La bella y la bestia, respectivamente; ilustrados por el fotógrafo Clemente Bernard, socio del sello Alkibla—, ahora todos ellos se unen en el proyecto L.O.R.C.A. Este acrónimo les permitió aproximarse al autor de Fuente Vaqueros desde ámbitos como el feminismo, la memoria histórica y los derechos humanos.

«La intención es politizar su figura, porque en los últimos años ha habido afirmaciones de que no tenía ideología», explica Emilio Silva.

«Hemos intentado asumir aquella idea de Lorca, quien, contra los preceptos canónicos, optó por una transgresión definitiva respecto a lo que le precedía. La obra de Lorca amplía significativamente los horizontes significativos del porvenir. Y lo hace desde la dialéctica republicana, en la que preside la idea de una sociedad de ciudadanos libres que tienen el deber y hasta la obligación —desde luego, el derecho— a estar en desacuerdo entre sí», afirma Mestre.

Conciencia crítica

El acrónimo L.O.R.C.A. representa esa conciencia crítica; unas letras en las que caben desde la crueldad ejercida contra los animales, a la identidad de género o los cómplices, que fueron su fundamental compañía en la vida, así como los débiles y los desamparados.

Para Mestre, la obra de Lorca, ochenta años después de su muerte, conlleva «el regreso a los grandes días de la esperanza que supuso el pensamiento de la II República como la última aventura apasionante de la inteligencia española».

Defiende la vigencia del autor de Yerma: «En esta actual situación que vive Europa, con los putrefactos y esos cursis políticos y los retrógrados ideológicos, viene Lorca de nuevo a representar la ejemplaridad civil del ciudadano que reivindica el derecho a desobedecer, que es, posiblemente, uno de los esenciales derechos civiles; el derecho de la belleza a desobedecer lo feo, lo obtruso y todas esas escamas litográficas, como llamaba Baudelaire al dinero».

Monedero aborda la obra del poeta granadino desde el contexto ideológico, en su texto Retrato político de Lorca con marineros, pájaros cubiertos de ceniza y orillas de jacintos.

El texto de Isabel Cadenas Cañón, Cuando Lorca se descentró, allí estábamos nosotras, analiza al poeta y su obra desde la perspectiva feminista. Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) considera a Lorca «un desaparecido».

Lorca como activista

En No se lo digas a Lorca, Silva reclama que se investigue su asesinato en agosto de 1936 a manos de falangistas y militares golpistas y se exhumen sus restos. Considera que el asesinato no prescribe y que la investigación del crimen trasciende a los deseos de la familia. Recuerda el caso del cantautor Víctor Jara, torturado y asesinado por el régimen de Pinochet. «Su familia ha conseguido, 43 años después, la primera condena en un tribunal norteamericano y lo está intentando también en Chile».

La negativa de la familia de Lorca a desenterrar sus restos y el polémico debate que se abrió sobre este asunto, en opinión de Silva, «refleja una pobrísima cultura de los Derechos Humanos». Investigar —afirma— «está por encima de los herederos». «El Estado tiene la obligación de investigarlo».

Silva posee el único documento en el que el Estado franquista reconoce el asesinato de Lorca. Se trata de un informe policial de 1965 que le confiaron en 2009, en el que se tacha al poeta de «masón» y «homosexual». La ARMH denunció los hechos y la jueza argentina María Servini, instructora del procedimiento contra los crímenes del franquismo, la incorporaba a la causa por supuestos crímenes contra la humanidad.

«Nos parecía que la figura de Lorca políticamente es muy interesante. En mi asociación no entendemos que no sea un símbolo mundial contra la intolerancia. En la pasada edición de la fiesta LGTB, Silva reclamó a Lorca como un símbolo de este colectivo.

«La razón por la que García Lorca fue asesinado, por ser un pervertido, como argumentó el régimen franquista para justificar su asesinato, debería convertirlo en un símbolo para luchar contra quienes creen que pueden decidir las opciones de vida de otras personas», defendió entonces en un acto que contó con la participación de Nuria Espert y Juan Diego Boto.

El libro, además de las 38 ilustraciones de Mestre, incluye 38 fotografías de Clemente Bernad tomadas en los lugares en los que Federico García Lorca pasó sus últimas horas de vida antes de ser ejecutado.

Como sostiene la editorial, L.O.R.C.A. no es un ensayo sobre el poeta, ni un análisis académico sobre las claves de su obra, sino que pretende celebrar el espíritu de su vida y de su obra a través de un formato experimental, lúdico, sorprendente y ambiguo; un libro que conjuga fondo y forma en un estilo coherente con la propia esencia vital, literaria y creativa de Lorca.

   
1 Comentario
01

Por Ciudadano García 11:21 - 27.12.2017

La cultura debería ser autónoma de la política, no estar por debajo de ella. Lorca es un creador genial, por sus creaciones, no necesita ningún carnet. No queramos ahora hacerle votante de Pudimos. Juan Carlos Mestre es también un excelente creador, a pesar de sus ideologías (anteojeras o falsa conciencia).