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Lois respira literatura y saber

La RAE y sus representantes leoneses rindieron homenaje a dos montañeses pioneros para la institución.

 

Luis Mateo Díez, José Manuel Blecua, Salvador Gutiérrez, José María Merino y Alfonso García, asomados a la Casa del Humo. - CAMPOS

J. M. CAMPOS / e. gancedo | LOIS
25/08/2013

Como bien señalaba el veterano profesor Alfonso García, el de ayer fue «un día histórico» para Lois y sus gentes, ya que sus calles se vieron colmadas por completo de literatura. La jornada fue un devenir constante de gentes y de escritores, de saludos, de conocerse y reconocerse, y sobre todo, de recuperar la hila, como se llama al filandón en estos valles de la Montaña Oriental Leonesa. La asociación La Cátedra de Lois quiso festejar el 300 aniversario de la fundación de la Real Academia Española y rendir homenaje a dos ilustres paisanos de la localidad que fueron miembros de la institución en sus comienzos: Alonso Rodríguez Castañón, que ocupó el sillón C en el año 1717, y Pedro Manuel de Acevedo, titular del sillón T en 1721.

La mejor forma de llevar a cabo este tributo fue juntar en Lois a los académicos leoneses —Luis Mateo Díez, José María Merino y Salvador Gutiérrez—, y al presidente de la RAE, José Manuel Blecua, en un acto presidido por Alfonso García. Con estos insignes nombres de las letras, la calles de Lois respiraron literatura, pero también gracias a las varias decenas de escritores que allí se dieron cita, entre los que destacaba el director de la revista literaria Leer, el leonés Aurelio Loureiro.

Alfonso García destacó que con la representación de la hila, que tuvo lugar en la emblemática Casa del Humo techada de paja de centeno, se pretende recuperar «el sustrato de la memoria que ha alimentado a todos los escritores, pero muy especialmente a los escritores leoneses».

«Como deudores»

«Esta es una sorprendente tradición que te hace viajar al siglo XVIII y apreciar y valorar cómo algunas personas de este pueblo tuvieron la necesaria lucidez y la claridad cultural para crear aquí una infraestructura tan especial, difusora de alfabetización y de cultura. Y esas vicisitudes corresponden a dos personas importantísimas que además fueron miembros de la Real Academia Española», puntualizó Luis Mateo Díez.

Por su parte, José María Merino resaltaba lo «simbólico» que resulta la coincidiencia entre «lo que fue la pasión inicial de la Academia» «con pasiones que había distribuidas a lo largo de todo el país». «Es el amor a la palabra, a la cultura y a la transmisión del conocimiento. Algo que se dio en este pueblo de la Montaña de León».

Luis Mateo Díez quiso destacar, asimismo, que echando la vista atrás se descubren en nuestra tierra personas de una gran inteligencia y sensibilidad. «Y eso ha dejado una huella cultural en la Montaña muy importante». En recuerdo a los dos académicos homenajeados, indicaba el autor de la saga de Celama que existe «una transcendencia de la herencia», es decir, que las pasiones materializadas en fundaciones como la famosa Cátedra de Lois no se han perdido hoy en día. «Venimos aquí como deudores de aquellos intelectuales y a dar las gracias de que existieran esos intelectuales», dijo.

«Este país lo han hecho grandes corporaciones como la Biblioteca Nacional o la academias, pero también lo han hecho lugares como Lois. Hay que hacer un reconocimiento a este lugar que aunque está tan lejos ha realizado una gran aportación a la cultura nacional», remachó el presidente de la RAE, José Manuel Blecua.

Mientras tanto, el profesor de la Universidad de León y asimismo miembro de la RAE Salvador Gutiérrez precisó que el de ayer fue un homenaje de la Academia a unos académicos pero sobre todo a un pueblo «que ha tenido una tradición cultural enorme y ha sentido la preocupación de formar a sus ciudadanos. Este es un pueblo ejemplar».

La iglesia de Lois es popularmente llamada ‘la catedral de la Montaña’. Inmensa como edificación y que recibe al visitante nada más llegar al pueblo. Y ayer aparecía repleta de personalidades de la cultura, de la política y de la empresa, pero sobre todo de cientos de gentes que se dieron cita para escuchar «la palabra». Como expresó Alfonso García en la presentación de los académicos, «estamos situados en el mundo gracias a la palabra. Por eso la palabra es también festiva, gozosa y vibrante. En este espíritu se enmarcar el encuentro que nos ha convocado en esta catedral tan llena de espíritu y de historia».

En la RAE se han dado cita nueve leoneses pero también una insólita curiosidad, anotó Alfonso García, que no se repite en ningún otro lugar: que dos de estos académicos sean de un lugar como Lois.






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