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CULTURA ■ ARTE

Manchas que danzan en el espacio

El pintor madrileño Eduardo Vega Seoane expone en la galería Ármaga.

 

El artista madrileño Eduardo Vega Seoane posa junto a una de las obras que expone en León. CUEVAS -

16/04/2018

marcelino cuevas | león

La pintura del artista madrileño Eduardo Vega Seoane es enormemente personal. Una primera mirada nos lleva a considerarla abstracta, pero una explicación del pintor nos lleva a otros estadios.

«Yo a mi obra la llamo, simplemente, libre. No es realista pero siempre representa algo que he visto, que he reciclado y que después acaba apareciendo en el lienzo. Hay personas que ven un mis lienzos las cosas más insólitas. Alguien me dijo no hace mucho que él creía ver en el cuadro la espalda de Charles Chaplin. Desde luego mis obras se prestan a muchas interpretaciones.

Vega Seoane es pintor de manchas. Sobre el lienzo se extienden importantes masas de pintura de formas indefinidas. Ya parto de una de esas manchas y poco a poco van apareciendo otras que la complementan. De alguna manera el cuadro se hace a sí mismo a partir de una de esas manchas de color».

El veterano artista descubrió siendo niño su vocación por la pintura. Actualmente trabaja cada día en su taller, situado en el centro de Madrid, y expone periódicamente en salas de todo el país.

Él mismo decía aún no hace mucho tiempo: «Mi obra es heredera del expresionismo abstracto americano, aunque en ella se observa un lenguaje propio que intento llenar de tensión y colorido». Hoy en día el pintor, que expone sus últimos trabajos en la galería de arte leonesa Ármaga, lo tiene menos claro: «Pienso que mis cuadros no tienen un fácil encasillamiento. En este momento no creo que puedan definirse como abstractos, porque contienen muchos elementos que nacen de una visión subjetiva de la realidad».

La pintura de Vega Seoane tiene firmes fundamentos, se basa en su interpretación de lo que le rodea a través de un pinceladas sueltas y naturales en las que el gesto pictórico retrata perfectamente los sentimientos del artista.

Para llegar a unos lienzos desprovistos de barroquismos, compuestos con exquisita sencillez, Vega Seoane ha tenido que dejar atrás muchas etapas, ha tenido que ir purificando poco a poco los colores, ha tenido que olvidarse primero de la figuración y después, como decíamos, de la abstracción, para conseguir esa estudiada y complicada espontaneidad que queda bien patente en sus pinturas.

Para Vega Seoane, «la pintura es un juego de seducción en el que se conjugan las circunstancias del entorno, los sentimientos del pintor y los elementos técnicos y materiales de la obra artística».

Digamos finalmente que sus preferencias pictóricas están repartidas entre maestros como De Kooning y Gorky. Como para Dubuffet y Van Velde el espacio pictórico es para él «una forma global» que le permite «aprender del pensamiento estético».

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