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| Entrevista | Marisol Ayuso |

«Mi papel en Aída no es ningún bombón»

La actriz, de sólida trayectoria, da vida a Eugenia, la madre amargada y rencorosa de la nueva serie de Telecinco

 

«Mi papel en Aída no es ningún bombón» -

Mercedes Rodríguez - madrid
Mercedes Rodríguez 23/01/2005

Detrás de Eugenia, la madre amargada y rencorosa de Aída hay una excelente profesional de extensa y sólida trayectoria, una de las protagonistas de la historia reciente del espectáculo en este país. Se formó primero como bailarina, pero el baile clásico era una actividad casi imposible en la España de los años 60, así que se conformó con el papel de vedette -fue segunda al lado de Lina Morgan- y después de actriz de comedia. -«Aída» ha sido todo un éxito en su estreno, con 7 millones de espectadores. ¿Qué ha llamado tanto la atención en la serie? -El personaje de Aída viene precedido del éxito del personaje en 7 vidas. La gente tenía interés en ver su mundo. Gusta que esta mujer, a pesar de ser muy elemental, se comporte libre y valientemente. -La serie no ha hecho más que empezar y en televisión tanto puede subir un producto como bajar... -Me conformo con que tengamos una audiencia suficiente. Hay mucho pique entre cadenas y es una lucha constante por ver quién llega el primero. -Aída ha logrado el afecto del público, pero usted representa un personaje más antipático, una madre egoísta y rencorosa. ¿Cómo encara un personaje tan difícil? -Es una madre tremenda, que mantiene un amor-odio con la hija. Pero hay muchos capítulos por delante y habrá momentos en que esta mujer tenga sus puntos de ternura hacia la hija. Hay que asumir el personaje aunque, verdaderamente, no es lo que llamamos un papel bombón. Es la mala, pero somos actores, qué le vamos a hacer. -¿Le ha ocurrido a usted como a Eugenia, que no ha conseguido lo que quería en la vida? -Yo me formé como bailarina desde los 7 años y me hubiera gustado haberme podido ir de este país para haber hecho algo más. Pero en la época aquella, en 1960, era muy difícil y en España no tenías facilidades porque la mayoría de la gente que quería estar en un ballet clásico importante tenía que salir. Les pasó a los cantantes de ópera y a los músicos. -Trabajó usted en la revista, lo que quería hacer la madre de Aída en la serie. -Al principio sí, porque era bailarina y no había otra salida. No era lo que yo quería y me pasé a la comedia. Fui segunda cuando lanzaron a Lina Morgan como primera vedette. Pero lo que más he hecho es comedia. -Y luego le tocó interpretar muchas películas de las llamadas «españoladas». -Nunca hice destape. A lo sumo llevabas bikini. Se les llamó a aquellas comedias españoladas, pero muchas eran películas muy entretenidas y yo las recuerdo con mucho cariño. Era un tipo de cine para divertir, sin pretensiones, pero tenían su calidad porque trabajaban primeros actores como José Luis López Vázquez o Gracita Morales y los de reparto eran también muy buenos. -Se le recuerda menos en papeles dramáticos... -Sí, aunque es cierto que he hecho más papeles cómicos. -¿Cómo encuentra ahora a la televisión? -Hay todo un bombardeo con los personajes de Gran Hermano, que no sé por qué hay que seguir manteniendo. Salen en las tertulias y le pegan patadas al diccionario. Salen en las tertulias y le pegan patadas al diccionario. Es una desfachatez. La televisión satura con esos individuos. Hay una gran falta de imaginación.



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