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cultura ■ patrimonio

Monumentos que han cambiado de cara

Reconstrucciones, demoliciones y el inevitable paso del tiempo han ido transformado los monumentos leoneses. Las fotografías antiguas delatan cómo eran y cómo han evolucionado..

 

San MIguel de Escalada a finales de XIX. -

15/04/2018

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Fotos: Edificios históricos a la luz del tiempo..

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verónica viñas | león

Aunque parezcan ‘fosilizados’, los monumentos leoneses han cambiado, y mucho, en el último siglo. No solo han sufrido amputaciones y los estragos del tiempo, sino que algunas rehabilitaciones reconstruyeron más allá de lo aconsejable.

Los edificios históricos, por mucho que a priori sean ‘intocables’, han padecido demoliciones, ampliaciones y reformas. Metamorfosis en ocasiones providenciales y, en otras, devastadoras. Si los constructores pudieran contemplarlos ahora, probablemente, apenas los reconocerían. Algunos han perdido la traza primitiva, su color y la policromía que decoraba el exterior. Y no sólo se han transformado con el paso de los siglos, sino década a década. San Isidoro no es ahora como en los años treinta, ni la Catedral como a principios del siglo XX.

Un ejemplo simpático es la ajetreada historia de la fuente de Neptuno, hoy en el jardín de San Francisco, pero que peregrinó desde la plaza de la Catedral a la Plaza Mayor. Peor destino le aguardaba al monasterio de San Pedro de Eslonza, al que le arrebataron su fachada principal en los años 40 para ‘adosarla’ a la iglesia de Renueva.

El crecimiento de la ciudad se cargó ‘pedazos’ de muralla, que también ha ido perdiendo altura y cubos. La construcción del párking subterráneo de la Plaza Mayor se llevó por delante tres metros de muralla.

San Miguel de Escalada a finales del XIX presentaba un aspecto bien distinto al actual, como se ve en la fotografía de esta página. El CSIC descubrió que esta joya mozárabe se restauró con «escombros» en los años setenta. Según una crónica de la época, se descubrió que el edificio carecía de cimientos y que se había inclinado como la torre de Pisa. En 2009 investigadores del CSIC ponían al descubierto que algunas restauraciones fueron auténticas chapuzas, hasta el punto de poner en peligro un edificio con once siglos de antigüedad. En 2006 se desplomó una valiosa ara de este templo declarado Monumento Nacional por la reina María Cristina en 1886.

Misión imposible

En 1875 el alcalde de León quiso demoler San Marcos porque estaba «viejo». Mantener el patrimonio ‘intacto’ ha resultado misión imposible. El mejor ejemplo es la Catedral, prácticamente rehecha en la magna restauración del XIX. En 1857 comenzaron a caer cascotes. El descomunal peso de la cúpula barroca hacía temer el hundimiento del edificio gótico. La providencial intervención de Matías Laviña y de su discípulo, Juan Madrazo, impedirá que la Catedral se precipite al vacío. Durante 14 años el edificio gótico se sostiene gracias a un complicado sistema de andamios. Cuando llega el momento de probar la solidez de los arreglos todo el mundo cruza los dedos.

El siglo XIX fue el peor en la historia de San Isidoro, erigido en el siglo XII por el arquitecto Pedro Deustamben sobre un primitivo edificio anterior. Las tropas francesas saquearon las capillas y convirtieron en cuadra el Panteón Real. Cuando llegó la hora de la retirada, incendiaron la iglesia.

En 1882 el Palacio de los Guzmanes se salvó de la ruina gracias a que fue adquirido por 100.000 pesetas como sede de la Diputación Provincial.

En los años sesenta la piqueta acabó con la iglesia de San Salvador del Nido, donde oyó misa en 1849, camino del destierro a Portugal, el destronado rey de Cerdeña y duque de Saboya Carlos Alberto.

El ingeniero Gustavo Luzzatti inmortalizó a finales del siglo XIX el castillo de Ponferrada, que guarda poco parecido con el actual. Muchos otros castillos sufrieron siglos de olvido. Un abandono que ha convertido en ruinas edificios emblemáticos que hace unos pocos años pudieron haberse salvado, en algunos casos, con pequeñas obras e inversiones.

El monasterio de Santa María de Villaverde de Sandoval, del siglo XII, tampoco se mantendría en pie si no fuera por las esforzadas campañas de Promonumenta.

Las primeras fotografías que existen de los monumentos leoneses ofrecen imágenes desconocidas y permiten apreciar los añadidos y amputaciones que han experimentado. Hubo décadas en las que el ‘expolio’ fue consentido y, para algunos, un negocio rentable. León está entre las provincias con mayor número de monumentos en ruina.

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