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MINORÍAS ABSOLUTAS

Nieve que tapa

 

RAFAEL SARAVIA
14/02/2018

Pareciese que la nieve trae algo más que el blanco y su estirpe fría. Ese helor que se fragua en una factura de la luz más cara, la subida de la bombona de butano y el sempiterno canturreo de los recortes en lo importante y la mirada perdida en el paisaje bonito cuando hablamos de corrupción.

Estos días se vuelven a disipar los problemas reales con cortinas de humo que, ciertas o no, poco importan en la conciencia diaria de los que transitamos el mundo corriente. Vuela la indignación por una falta gramatical que quiere darle a un discurso legítimo e importante una forma poco «hábil». Surge el clamor por saber si la señora Cifuentes y el señor González tuvieron una relación en diferido y en «b». Pero poco importan las condiciones reales de lo que nos queda por tragar.

Hoy me asusto al leer datos reales de hacia dónde camina nuestro futuro próximo —no el de dentro de dos siglos— en el tema de las pensiones. Al acabar diciembre la caja de las pensiones, esa que hace pocos años, allá por el 2012, contaba con casi 67 mil millones de euros, ahora apenas tiene unos 8 mil millones para afrontar ni ?un par de facturas al respecto. Es curioso, hasta el ínclito Aznar supo de lo goloso de este cajón y propuso bajo ley que no se podría sacar de esta bolsa más del 3% anual si realmente fuese necesario meterle mano. Pero todos sabemos que la palabra dada en ciertos estamentos populares se las lleva el viento con aire seco y helador. Pronto nuestro querido presidente —tal vez eme punto Rajoy— a golpe de decreto se cargó ese límite y empezó a sacar de esa caja mágica a razón de casi 13 mil millones de euros anuales.

Luego, estupefactos, conscientes del negocio que se avecina, comenzaron su buen juego de atemorizar a ese sector de la población que se acerca a la jubilación pero aún les quedan algunos años. El mensaje está siendo claro y rotundo en medios afines al poder económico; a saber: tendrán que jubilarse más tarde, tendrán que cobrar menos en las pensiones aunque hayan cotizado más que nadie, tendrán que hacerse planes de pensiones privados (a mayores de lo que ya les quitan para la seguridad social en sus nóminas)… Es decir, tendrán que dejar de nuevo su sistema de bienestar en manos de los que se lo están cargando a golpe de desfalco y usura.

Poco se oye hablar de otras soluciones como la Renta Básica, asumir el sistema de pensiones en los Presupuestos Generales del Estado —no se concibe que la Monarquía se asuma sin regutir en nuestros presupuestos pero las pensiones de todos no—, subir los salarios para cotizar más —se cansan de decirnos que España crece económicamente desde hace años, pero tan sólo se nota en la cantidad de ricos que aumenta en contraposición a la cantidad de clase media que se pierde—, en definitiva, poco se oye hablar de soluciones para un país que cada vez se aleja más del calor del bien común.

Mientras, siento que hay más nieve que tapa el hielo de cada día. Poca huelga, poca indignación por empezar a ser sepultados. Poca sal para esta nevada.