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CULTURA

Olas silenciosas y nubes de tormenta

La galería Ángel Cantero recibe las bellas marinas de Bartolomé Junquero

 

Uno de los paisajes marinos que el gaditano Bartolomé Cuevas ha traído a esta sala leonesa. CUEVAS -

04/06/2018

marcelino cuevas | león

Bartolomé Junquero se enfrenta a la naturaleza en silencio. Planta su caballete muy lejos del tema que va a retratar. Su mirada abarca enormes horizontes… y agua. Junquero pinta playas interminables batidas por las olas. Pinta aguas verdes y azules, y grises cielos nublados. El artista es tacaño en el empleo de la luz y generoso en la belleza de sus obras. Las marinas clásicas se convierten gracias a su sapiencia pictórica en obras eminentemente contemporáneas, rabiosamente actuales.

La galería de Ángel Cantero muestra estos días una gran muestra del trabajo de este genial artista gaditano. «Nada es tan necesario para la creación artística —explica— como la intimidad del artista con su modelo. Hace tiempo que yo mismo he experimentado eso. Como en mis últimas etapas mi modelo ha sido la naturaleza, me he empeñado en crear ese momento mágico en el que me siento solo frente a ella. Es solamente entonces cuando me habla, sin interferencias, sin ruidos... Es una experiencia única, poder creer que ese espectáculo está ocurriendo sólo para ti, es necesario vivirlo. Sólo entonces tengo la necesidad de plasmar ese diálogo, esa comunicación».

Pero, a pesar de los amplios horizontes que retrata, el artista es meticuloso en sus pinceladas hasta la obsesión. Y sus cuadros no son siempre marinas. «Mi obra reciente —dice— se ha movido en varias direcciones: el paisaje urbano, el detalle arquitectónico, y el retrato de la naturaleza. La naturaleza que me interesa es la que se ha moldeado a sí misma, la que con una disciplina natural conoce sus límites y los respeta, la que refleja el sol y la luz, la que se muestra orgullosa en su tímida desnudez. Por eso, mi verdadero interés se centra ahora en lugares abiertos y sencillos para poder retratarlos en su mejor pose y difundir su belleza. El impulso natural de pintar la armonía de estos lugares da sentido a mi forma de vida y me devuelve a mí mismo en estos tiempos de ?desasosiego».

El planisferio pictórico de Bartolomé presenta la ambivalencia entre dos mundos artísticos, el tradicional y el postmoderno, ya que detrás de su realismo se esconde una continua lucha por la recuperación del clasicismo, y plantea un intento por hacerlos conciliar. Quizá se deba a su formación y personalidad, ya que, sobre la base del artesano pintor, se ha ido construyendo una forma de ser sustentada por dos pilares, el amor por lo cercano y el desarrollo intelectual.





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