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Piden dos años para Barrachina por falsificar la taquilla del cine

 

27/12/2017

oskar belategui | bilbao

Hecha la ley, hecha la trampa. El sistema de financiación del cine español recogía hasta hace poco una modalidad de ‘ayudas automáticas’, por las que el productor recibía una cantidad si su película alcanzaba un determinado número de espectadores en salas. El fraude de ley consistía en que productor y exhibidor se ponían de acuerdo para ‘inflar’ artificialmente la taquilla, simulando que se habían vendido entradas en sesiones inexistentes.

El ‘taquillazo’, tal como se conoce esta práctica, ha salpicado a productores como Enrique Cerezo, directores del prestigio de José Luis Garci y al mismísimo expresidente de la Academia Enrique González Macho, que todavía se enfrenta a dos años de cárcel por falsificar las cifras de recaudación de La isla interior. Es la misma pena que la Fiscalía provincial de Madrid ha pedido para el director Emilio Ruiz Barrachina, al que acusa de inflar la taquilla de su película El discípulo para obtener una sabrosa subvención del ICAA, el Instituto de Cine dependiente del Ministerio de Cultura. Estrenada el 22 de abril de 2010, esta visión libre y desprejuiciada de la vida de Jesucristo a ritmo de flamenco vivió una fugaz polémica en su llegada a los cines por las críticas que recibió de la Conferencia Episcopal. «Es una vida de Jesús inventada que nada tiene que ver con el Jesús histórico de los evangelios», acusaron. «Es una película pobre, plana y declamada».