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Una piedra de la iglesia de Manzanal esconde la clave de los petroglifos

Dos investigadores hallan una estela de 4.000 años con una visión cosmológica sin precedentes en León.

 

Piedra de la iglesia de Manzanal que representa una deidad femenina, dos hombres y un sol; a la derecha, el ídolo de Tabuyo, debajo, la estela de Liguria. - david gustavo lópez

verónica viñas | león
12/12/2013

Una piedra de la iglesia de Manzanal del Puerto puede ser la clave para descifrar los petroglifos aparecidos en los últimos años en la Maragatería y el Bierzo. Reutilizada como dovela, tiene grabados símbolos de hace más de 4.000 años que representan a dos hombres, el dios sol y una deidad femenina. La piedra, encajada en la portada de la iglesia berciana, era conocida por los vecinos, pero han sido los investigadores David Gustavo López y Óscar Guerra Pintor quienes han reparado en ella por primera vez con ‘ojos científicos’. Ambos descubrieron también hace un año una perturbadora estela en la ermita rupestre del mismo pueblo, a sólo 200 metros de distancia de aquélla, con seis figuras esquemáticas; probablemente, se trata de una lápida funeraria dedicada a un héroe local.

Las dos losas de Manzanal únicamente tienen un nexo en común: fueron talladas sobre rocas areniscas del Carbonífero. Pero no comparten la misma simbología y ni siquiera son de la misma época. La de la iglesia podría ser mil años más antigua que la de la ermita, es decir, de la Edad del Bronce.

Tras el análisis de los personajes, los expertos han encontrado muchas semejanzas entre la piedra de la iglesia de Manzanal y la llamada estela de Triora, hallada en Liguria (Italia), que representa el cielo, la tierra y el mundo subterráneo de los difuntos.

Piedra cosmológica

Una de las figuras de Manzanal —la deidad femenina, que está enmarcada por una especie de hornacina— guarda un gran parecido con el ídolo de Tabuyo, una de las joyas del Museo de León, así como con algunas pinturas prehistóricas de la cueva de Sésamo. Probablemente, se trata de una diosa-madre o señora de la fertilidad, propia de las primeras sociedades agrícolas.

Lo realmente curioso es que hay ‘anacronismos’ entre las cuatro figuras, pese a que en principio fueron hechas por la misma mano. Si bien las dos representaciones antropomorfas, de unos 13 centímetros de altura, aparecen en yacimientos desde el Neolítico Antiguo, el dios Sol, representado por el disco solar (una cruz griega dentro de un círculo), es característico de épocas posteriores. David Gustavo López afirma, sin embargo, que no es la primera vez que en grabados esquemáticos hay discordancias de símbolos en un abanico de hasta mil años.

Los investigadores han bautizado esta piedra como la ‘estela cosmológica’ de Manzanal, porque ofrece una visión del universo sin precedentes en León. Los dos personajes humanos que tienen los brazos representan una escena de adoración. Y por otro lado están los dos entes divinos. Uno es el sol, el elemento masculino por excelencia; el otro es la deidad femenina, capaz de genera vida y, una vez completado el ciclo natural, trasnsportarla al más allá. Ante esta pareja, afirman los investigadores leoneses, «los humanos que habitaron la zona del Manzanal en el amplio espacio cronológico de la Edad del Bronce (entre 3.000 y 4.000 años de nuestro tiempo actual) expresaron en las rocas de su entorno, tal vez por motivos funerarios, su sometimiento a seres superiores, dejando también una evidencia ‘escrita’ de sus mitos y sus creencias religiosas».

David Gustavo López explica que posiblemente la estela cosmológica que ahora luce en la fachada de la iglesia de Manzanal probablemente originalmente estuvo colocada en un paso de caminos, para señalizar el territorio y avisar de quiénes eran los entres protectores de ese territorio.