+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

| Reportaje | Entre el Bierzo y Roma |

Robés ilumina a Keats

El fotógrafo leonés inaugura en el Instituto Cervantes de Roma una bella exposición con las imágenes que le han inspirado la obra cumbre del poeta, también villafranquino, Juan Carlos Mestre

 

El fotógrafo de Villafranca del Bierzo José Antonio Robés -

Jaime Castillo - roma
Jaime Castillo 06/11/2004

La tumba de Keats , uno de los libros de poesía española más importante de las últimas décadas, tiene ya una memoria visual, la que le ha dado el fotógrafo villafranquino José Antonio Robés, que ahora se puede ver en Roma en una bella exposición. Obra del también leonés Juan Carlos Mestre, La tumba de Keats es una apasionada y lúcida reflexión sobre el valor de la existencia, una emocionante letanía civil hecha con la firme conciencia del compromiso, a la que Roma se asoma como representación y deseo. El punto de referencia de este libro, que para muchos aún no ha llegado al lugar que le corresponde, es la tumba del gran poeta romántico inglés John Keats en el cementerio Accatolico de la capital italiana, donde murió de tuberculosis a los 26 años en 1821. Este peculiar camposanto protestante, en el que también reposan Percy Bysse Shelley, Antonio Gramsci o el hijo de Goethe, está situado en el barrio del Testaccio, junto a la pirámide que se hizo construir para su otra vida el pretor Caio Cestio. Si el visitante que admira las fuentes de Bernini o los Foros imperiales quiere hacer una pausa en su particular viaje a Roma, que se acerque a este cementerio, como hizo Robés, y llame al guarda con un toque de campana. El fotógrafo español buscaba en este sugestivo espacio, poblado de estatuas vivientes y enigmáticos gatos, el rastro del impulso poético que condujo a Mestre hasta la tumba de Keats durante su estancia en la Academia de España en Roma entre 1997 y 1998. En un juego de proximidades y repeticiones, Robés partió también de San Pietro in Montorio, sede de la institución española, para explorar con su Leika el viejo cementerio. Porque ese es el resultado de la exposición (que se puede ver hasta diciembre en la sala del Instituto Cervantes de Piazza Navona y que paralelamente ha sido recogida en un cuidado volumen), una exploración concienzuda en busca de esencias y fulgores, de muerte aparente o de rebosante vida en la cara oculta de la muerte. Son cincuenta fotografías de gran formato (40 por 50 centímetros) en riguroso blanco y negro, que más que ilustrar subliman los pequeños detalles: una mano caída, un pie que asoma, la cabeza de un ángel, el cuerpo decapitado que sostiene las flores.

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla