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La familia del coronel cedió el archivo personal del militar, con cartas, poesías y partes de guerra, la mayoría manuscritos

San Isidoro guarda «en secreto» el legado de Luis de Sosa: ocho cajas de documentos

El abad Viñayo recibió hace 26 años más de 2.500 documentos inéditos del héroe de la Independencia

 

Verónica Viñas - león
Verónica Viñas 11/05/2008

Ocurrió por casualidad. Como todas las grandes historias. Don Heraclio, el médico de Antonio Viñayo -por entonces abad de San Isidoro-, le confió un secreto familiar. Él y sus siete hermanos habían recibido como herencia de su abuela, Irene Martínez de Sosa, el archivo personal del coronel leonés que se alzó contra Napoleón, Luis de Sosa Tovar. Viñayo aceptó ordenar y clasificar aquel «montón» de papeles. Era el año 1982. Han pasado 26 años y Viñayo, ahora abad emérito de San Isidoro, ha cumplido su parte de aquel pacto. Leyó todos y cada uno de los documentos y papeles manuscritos y los libros y los catalogó adecuadamente. También «casó» los folios desperdigados. «Eso fue lo más difícil». Guarda en ocho cajas más de 2.500 documentos, muchos inéditos y la mayoría manuscritos de puño y letra por Luis de Sosa. Los hermanos Gonález Carreño cedieron de forma indefinida a la colegiata los legajos de su heroico antepasado -aunque conservan la propiedad-. Viñayo confiesa que ha cogido cariño a un personaje del que apenas sabía más que la «historia oficial». Hoy, habla de Luis de Sosa como de un amigo, mientras acaricia el lomo de unos gruesos volúmenes que, en realidad, son las cajas de cartón con este valioso legado. Ha podido comprobar que el militar era un hombre minucioso, al que le gustaba dejar por escrito casi todo, desde sus pensamientos hasta los viajes que realizó para «tomar las aguas», las facturas y las encomiendas, los manifiestos y los partes de guerra... Un hombre íntegro Pura historia escrita en primera persona. Papeles en los que se lee, a veces sólo entre líneas, el espíritu atormentado de un hombre que siempre creyó obrar en conciencia pero que fue vilipendiado y encarcelado. Antonio Viñayo ha podido reconstruir la trayectoria vital de un personaje que todavía sigue siendo poco conocido en León. «A través de sus cartas cuenta sus inicios, su procedencia, sus antecedentes...». El abad emérito e historiador divide en dos partes el archivo de Luis de Sosa: por un lado, el archivo relativo a la Guerra de la Independencia; y por otro, su vida profesional. De Sosa desempeñó distintos oficios: era abogado, fue recaudador de las Cortes, guardia de corps, coronel, escritor... Luis de Sosa, que nació en Vidanes y era además pariente lejano del Padre Isla, oriundo de su mismo pueblo, fundó el primer periódico de León, Manifiesto, del que sólo se publicó un número; y luego publicó varios artículos en el Mercurio , además de escribir en periódicos de Cádiz y Sevilla. Asegura Antonio Viñayo que muchos de los documentos del archivo que él custodia son completamente desconocidos para los historiadores, quienes habitualmente trabajan con los escritos de Luis de Sosa que se conservan en el Ayuntamiento y en el Ejército. Salvo una decena de proclamas de guerra y sus libros de poesía, el resto de los documentos que llenan las ocho cajas son manuscritos. Entre la correspondencia de guerra, según palabras de Antonio Viñayo, «hay cosas maravillosas». Como cuando relata que tenía el cuartel general en la montaña leonesa y cómo huyó, desde la villa de Puebla de Lillo, atravesando tierras de la provincia de Palencia hasta la de Zamora, esquivando así el territorio ocupado por los ejércitos franceses.

   
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