+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario Diario de León:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 

CULTURA ■ ARTE

Un iluminador de historias

El ilustrador leonés Javier Zabala, uno de los más laureados y prolíficos del momento, expone sus obras en el Museo de León «Me encanta salir de mis lugares comunes», afirma

 

Javier Zabala (León, 1962) recibió el Premio Nacional de Ilustración en 2005. CUEVAS -

La exposición puede visitarse hasta el 15 de febrero. DL -

02/01/2018

marcelino cuevas | león

Confiesa Javier Zabala que después de veinte años sin tener una gripe ha sufrido una importante en su pueblo, en León. «Ha sido —dice— la más gorda que recuerdo. Treinta y nueve grados de temperatura y un enorme malestar». Lo bueno es que la venció con rapidez y pudo volver muy pronto a ofrecer visitas guiadas a su exposición del Museo de León, a sus Obsesiones. Zabala, que lleva año y medio casi sabático, ha dibujado y pintado sobre casi todos los temas. Una parte de sus ilustraciones más conocidas pertenecen a dos ciudades españolas, a Madrid y Barcelona, mientras que prácticamente no se conocen dibujos suyos sobre León.

«En mi obra —explica— también hay dibujos sobre León. Pero lo más importante es que tanto la capital como la provincia siempre han influido en mi trabajo, sobre todo por esa tendencia que tengo de hacerlo todo muy alto, todo muy largo y que algo tiene que ver con la esbeltez de la Catedral y los chopos y con la horizontalidad de las murallas. Lo cierto es que hace algún tiempo una editorial suiza me encargó dos libros para niños. El primero sobre Madrid y dos años después otro sobre Barcelona. Fueron un gran éxito y esa es la razón por la que se conocen tanto mis ilustraciones sobre estas ciudades. Han sido libros que se hicieron famosos en toda Europa. De niño jugaba en los restos de la muralla romana que se conserva al lado de San Isidoro mientras esperaba con mis hermanos a la puerta del Trianón para ver películas de romanos. Creo que eso imprime carácter y deja una cierta emoción leonesa en mis dibujos».

Las ilustraciones de Javier Zabala están llenas de insinuaciones, dejan mucho margen para que el que las ‘lee’ puede poner algo de su parte en la interpretación. Y en sus dibujos de figuras, casi siempre danzantes sobre el blanco del papel, se pueden presentir los cazadores y los guerreros rupestres que pintaron hace miles de años en las cuevas prehistóricas. «A mí también me lo parecen —asegura el artista—. Pero mi gran referencia es un ilustrador polaco muy influenciado por la pintura prehistórica. Muchas veces han comparado mis dibujos con los de Barceló, que me interesa, pero que no es alguien en el que yo me haya fijado demasiado. Mi maestro es Józef Wilkon. Si te vas muy atrás en las artes plásticas acabas reconociéndote en esas pinturas rupestres que unas veces son simples y otras no tanto. Las pinturas prehistóricas me interesaron desde que vi el principio de la película El paciente inglés, que en los títulos mostraba unas bellísimas pinturas primitivas africanas».

En buena parte de las ilustraciones de Zabala se parte de la mancha. Unas manchas que la inspiración del artista acaba convirtiendo en personajes o paisajes. «Esa es una de mis formas de trabajo —afirma—. Hace unos veinte años yo veía que desde el boceto original al arte final había un cambio brusco, una pérdida de frescura, de texturas, de fuerza, de espontaneidad… entonces decidí prescindir de los bocetos. Todas las obras que hay en la exposición, que son de los últimos diez años, están pintadas directamente sobre el papel. Dentro de ese sistema de trabajo he incluido también el collage, que me pareció una buena manera de tapar errores y de enriquecer la obra. La mancha, la casualidad, siempre ha sido algo que me encanta, porque te lleva a sitios donde no has estado, es una forma de salir de tus lugares comunes».

Preguntamos a Javier Zabala sobre las influencia de la era digital en su trabajo. «Las herramientas —comenta— son solamente eso: herramientas. El ordenador es una herramienta, pero tiene un problema, que es demasiado potente. Es tan fuerte que a veces puede acabar con la personalidad de quien lo emplea. Yo creo que los artistas debemos tener un gran aprendizaje analógico; si no, es imposible entrar en lo digital. El ordenador te produce un efecto muy profesional pero a la mejor rascas y debajo no hay nada. De hecho los editores siempre te piden originales físicos cuando quieren conocer tu obra».

Buscar tiempo en otra localidad

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de Diario de León

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla