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DEPORTISTAS LEONESES POR EL MUNDO

Galán jugará la final de la Copa de Austria

El futbolista leonés se clasifica con el St. Polten para la previa de la Liga Europa. Llegó a la liga austriaca después de superar una lesión que le obligó a pasar por el quirófano. No lo tuvo fácil, pero, tras mucho trabajo, consiguió firmar con el St. Polten en febrero. Quieren atarlo por dos campañas más

 

José Pedrosa Galán vive en Sankt Pölten, una localidad de apenas 50.000 habitantes, a sólo 60 kilómetros de Viena (en la imagen) - DL

SERGIO C. ANUNCIBAY | LEÓN
08/05/2014

José Pedrosa Galán ha trotado a lomos de un balón de fútbol durante la mitad de su vida. Pegado a una maleta por su eterna pasión. Dejó su casa cuando era un niño para jugar en el Atlético de Madrid. Después ficharía por el Almería, donde le sorprendió una lesión importante que le despojó de una carrera en Primera que ya podía atisbar. Le tocó sufrir, luchar contra sí mismo para no renunciar antes de tiempo a un deporte que le ha ofrecido las dos caras de una misma moneda.

Logró sobreponerse. Llegó a la Cultural para triunfar, pero coincidió con el descenso administrativo y tuvo que lidiar con un equipo en tercera, algo que no esperaba. Enfrentado a su particular frustración tomó una decisión difícil, la de abandonar el club de su ciudad para someterse a un futuro incierto. Algunos meses después se convertiría en el primer español que debutaba en la máxima categoría de Tailandia, tras alcanzar un acuerdo con el Chainat. De ahí saltó a Indonesia y tras otra etapa dura, lesión e impagos incluidos, se paró en Austria. Firmó con el SKN St. Pölten —milita en Segunda— a mediados de febrero, cuando ya había superado un nuevo proceso de rehabilitación que puso el epílogo a su paso por el quirófano. Tardó «más de lo que hubiera querido» en disputar su primer partido con el equipo austriaco porque el transfer no llegó de Asia hasta un mes después de su aterrizaje en Viena. Y luego sufrió una fisura en la costilla que alejaba, otra vez, su ansiado estreno. «Tuve que esperar por mi oportunidad, pero en los últimos tres partidos ya he podido jugar y siento que vuelvo a estar capacitado para competir al máximo nivel», explica. Su trabajo le ha costado.

Entrena «mañana y tarde» para dejar atrás las inoportunas lesiones y alcanzar su cenit físico. «Estoy mejor que nunca», revela Galán, que durante los últimos veinte días no ha tenido ni una sola jornada libre.

El St. Polten se ha ganado el apodo de ‘matagigantes’ esta temporada. Su participación en la Copa de Austria no ha pasado desapercibida en el país europeo. Eliminaron a dos equipos de primera división y alcanzaron una semifinal histórica. «Nunca habían pasado de dieciseisavos y aquí la gente está como loca. No queda ninguna entrada desde hace días», apunta Galán, apenas cuatro horas antes del trascendental duelo, en su propio estadio, ante el Sturm Graz, de la máxima categoría. Estaba convencido de que podían plantarle cara, como hicieron antes con el ramillete de rivales que se les ha cruzado en un camino donde empiezan a crecer laures. Y no estaba equivocado. El St. Polten alcanzó ayer la final de la Copa, una hazaña que les conducirá a la próxima edición de la Liga Europa, algo inédito para un club que nació con el cambio de siglo. Más de 120 minutos de pelea, frente a una afición volcada, para tocar la gloria con un gol en la prórroga.

A Galán se le presenta ahora una oportunidad única. Aún no tiene todo el protagonismo que desea en su nuevo equipo, pero el técnico —según cuenta— le ha transmitido su confianza y podría tener un sitio en el once que dispute el título ante Salzburg, campeón de Liga.

Luego, cuando termine esta temporada, abrirá otro periodo de reflexión. Asegura que el equipo austriaco quiere que firme por dos años, pero aún no ha decidido nada. «Me gustaría volver a España pero es algo que ahora mismo ni me planteo», reconoce.

El pasado verano estuvo muy cerca de recalar en el HApoel Haifa, conjunto de la primera división de Israel, pero un problema en el último momento trastocó sus planes. Quizá el destino le ofrezca una segunda oportunidad.