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Hermanos sobre ruedas

Miguel Ángel y Pablo Benito son dos de las grandes promesas del ciclismo nacional que, pese a que aún tienen que quemar muchas etapas, apuntan alto en un futuro no muy lejano.

 

Pablo (i) y Miguel Ángel Benito (d) posan delante de la catedral de León junto con su equipamiento de competición. - JesÚS F. SALVADORES

daniel gonzález | león
12/09/2013

El ciclismo, ese deporte tan castigado en los últimos tiempos y tan tradicional, tiene dos grandes perlas en León que, de pulirse bien, pueden convertirse en diamantes. La pasión por este deporte suele transmitirse de padres a hijos y, curiosamente, muchos hermanos están presentes en el pelotón: los Izaguirre, Zubeldia, Sagan, Velits, Vannendert. Otras fueron unas grandes sagas en el pasado como los Induráin, González de Galdeano u Osa. Actualmente dos leoneses, los hermanos Benito, apuntan muy alto en el panorama nacional y su progresión, según cuentan los que más saben de esto, es muy grande.

Ambos han vivido un año repleto de éxitos. El mayor, Miguel Ángel, enrolado en las filas del Caja Rural amateur, es el sub-23 con más victorias en la temporada, logradas entre febrero y abril, cuando se alzó con cinco triunfos, algunos de gran renombre como el Memorial Iguanzo, correspondiente al Trofeo Lehendakari, una de las competiciones amateur con más prestigio del calendario español. El momento dorado de Pablo, el menor, que compite con el Grupo Maldonado zamorano, fue en julio, cuando se alzó con el Campeonato de España en contrarreloj por equipos y con el entrochado nacional en la prueba en línea, ambas disputadas en León. Posteriormente viajó a Holanda, para disputar las Olimpiadas de la Juventud, donde la suerte no le acompañó, especialmente en la prueba de línea.

De tradición familiar Su idilio con el ciclismo comenzó desde que eran jóvenes, cuando su padre les sacaba a hacer rutas en bici. Según los hermanos, él es el «culpable» de que sean ciclistas. Pese a ello, como todos los chicos de su edad, probaron otros deportes como el balonmano, el fútbol o el baloncesto. Miguel Ángel recuerda que iban a estas actividades extraescolares para «salir a la calle, estar con los amigos y volver a casa para merendar».

Su primer contacto con la competición se produjo hace unos seis años. Eduardo Fernández, el presidente del Club Ciclista León, organizó una carrera en la ciudad a la que asistieron los dos hermanos. Miguel Ángel recuerda que gracias a él está «compitiendo» y no sigue con las rutas domingueras con su padre. Pablo no pudo tomar parte en esta carrera, por motivos de edad, y tan solo su hermano mayor pudo participar, pero el pequeño de los Benito se quedó con ganas y más tarde probaría suerte.

Su aprecio por esta persona, Eduardo, es muy grande y le están muy agradecido. «Con muchas ganas y pocos medios» describe Miguel Ángel su labor, ya que pocos patrocinadores confían en el proyecto del Club Ciclista León, pero el entusiasmo que ponen sus promotores es muy grande.

Pablo cuenta que la estructura del Club Ciclista León, según le cuenta Eduardo, perdió uno de sus mayores patrocinadores, que aportaba la cantidad de 300 euros, y que por ello estaba bastante preocupado, situación con la que se puede valorar el mal momento que vive el ciclismo.

Tanto uno como otro creen que el ciclismo no está precisamente en su época dorada, pero que hay que apoyar en especial a aquellas categorías más desfavorecidas, es decir, «la base y las féminas». Miguel Ángel cuenta que un patrocinador en el ciclismo tiene «retorno económico» y que ellos tratan de favorecerlo. «Cuando pasamos por delante del establecimiento de una empresa que apoya al ciclismo y es el sponsor de un equipo, nos acordamos de esto. Si tenemos que elegir entre un local que patrocina nuestro deporte y otro que no, siempre nos quedamos con el primero», afirma el mayor de los hermanos.

En otros países de Europa los sponsors se acercan con más facilidad al ciclismo, ya que hay una cultura diferente. Este último factor es clave para que ambos ciclistas tengan predilección por salir a correr fuera de España alguna vez por temporada. Miguel Ángel asegura que alguno de sus compañeros han viajado a países como Japón y China, que no tienen una gran cultural de ciclismo, pero de los que vuelven «más adultos». Pablo viajó recientemente a Holanda, donde la cultura de la bicicleta es muy fuerte y está mucho más arraigada.



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