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El hotel de los líos

Polémicas y bombazos informativos han sacudido las concentraciones de la Roja en los últimos Mundiales y Europeos

 

Instalaciones de la sede de la selección de España en Krasnodar (Rusia). - Javier Etxezarreta

JAVIER MUÑOZ / MADRID
13/06/2018

Cuando se acercan una Copa del Mundo o de un Europeo, los seleccionadores no sólo eligen a los jugadores más en forma, sino a los que hacen piña. Ello no impide que surjan voces discordantes y que estallen polémicas, pero de los técnicos se valora que sepan ponerles sordina. Lo que nadie espera es que sea el entrenador quien protagonice el bombazo de la concentración, como hizo Julen Lopetegui este martes, a tres días del partido de La Roja contra Portugal. ¿Sorpresa? Relativa. Repasando las hemerotecas se puede decir que la suya es una traca más que añadir a las que han sacudido a la selección en anteriores citas mundialistas y continentales, un petardeo periodístico que de un tiempo a esta parte convierte las convocatorias del combinado español en el hotel de los líos. El último de esos entuertos se produjo en en vísperas de la Eurocopa de 2016 en Francia, cuando un medio digital publicó que David de Gea, el portero titular, aparecía implicado en una denuncia de presuntos abusos que los jueces dejaron en nada. Las ondas sísmicas agitaron de lo lindo a la selección, como ocurrió este martes con el anuncio de que Lopetegui irá al Madrid, pero entonces se planteó seriamente si el guardameta del Manchester United tenía que marcharse precipitadamente a casa. De Gea no se lo pensó y decidió comparecer ante la prensa. "No se me ha pasado por la cabeza abandonar la concentración", zanjó. "Pueden poner lo que quieran, todo es falso y ya está en manos de mis abogados. Sé lo que he hecho en mi vida. Poco más puedo decir".

La tormenta que descargó sobre De Gea, un aldabonazo a las puertas de la competición, marcó un Europeo en el que España quedó segunda de su grupo por detrás de Croacia y cayó en octavos de final ante Italia (2-0), resultado que certificó el adiós de Del Bosque a la Roja.

Se repetía la decepción que la selección española había conocido en el Mundial de Brasil de 2014, cuando ni siquiera superó la fase de grupos y quedó tercera en el suyo, después de Holanda y Chile. El protagonista de aquella concentración fue Cesc Fábregas, aunque por razones diferentes. El jugador catalán había anunciado su marcha del Barça y el fichaje por el Chelsea un día antes del ominoso 1-5 que Holanda le endosó a España. Y luego se enfrentó a Del Bosque, quejándose de que éste no le concedía minutos de juego.

El asunto trascendió cuando en un entrenamiento, el seleccionador se cansó de la actitud del centrocampista, entendió que su rendimiento no era aceptable y lo despojó del peto de los titulares. El gesto -quitar los galones a una estrella- desembocó en una tensa conversación entre ambos, en la que el jugador acusó al técnico de tener algo contra él, mientras que éste, habitualmente poco dado a las expresiones del mal humor, reprochó a Cesc su egoísmo.

Para encontrar en la selección más estridencias de aquel calibre hay que remontarse bastante más atrás de 2014, puesto que en los dos grandes torneos que precedieron al de Brasil, es decir, la Eurocopa de 2012 en Polonia y Ucrania, y el Mundial de 2010 en Sudáfrica, el combinado español sólo dio que hablar por ganar ambos títulos, que sumaron tres consecutivos si se cuenta el logrado en el Europeo de 2008 celebrado en Austria y Suiza. Fue en esta última competición en la que el seleccionador Luis Aragonés, al tiempo que sentaba los cimientos de La Roja, sembraba la polémica con generoso aparato de decibelios, como sólo él sabía hacerlo, antes del inicio de la competición continental: "¿Cómo vamos a ganarla si estamos entre los puestos siete y catorce? ¿Qué vamos a conseguir así?", se preguntó en un programa de radio en el que acabó encarado con el periodista Alfonso Azuara a propósito de Raúl, la estrella madridista a la que el 'sabio de Hortaleza' había dejado de convocar y por la que el informador le preguntó, desatando la caja de los truenos.

"Estás mintiendo. Estás tratando de equivocar a tu audiencia. Eres un cobarde, tú eres un cobarde, el único que falta a la verdad eres tú", espetó Aragonés. La entrevista se fue calentando y entrenador y periodista se tildaron de "cobardes y mentirosos". Nada nuevo en la trayectoria de Luis, a quien la polémica perseguía desde 2006, cuando en un entrenamiento de la selección arengó a Reyes con una franse que una frase que resonó como un trueno. "Dígale al negro (por Thierry Henry, compañero del jugador en el Arsenal) que usted es mejor". La polvareda que se levantó la solventó Aragonés con su carácter habitual. "No soy racista, me considero un ciudadano del mundo y tengo muchos amigos negros". Luego vendrían más líos.



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