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CICLISMO | VUELTA A ESPAÑA

La Camperona y Cistierna, reyes de altura de la Vuelta a España

La ronda ciclista española traza una carrera que continúa apostando por la alta montaña leonesa y finales explosivos

 

Nicanor Sen y Francisco García, alcaldes de Sabero y Cistierna que apuntan las etapas leonesas en el trazado con sus dedos índices, junto a Ángel Colín, a la izquierda, artífice de que la Vuelta Ciclista a España repita en suelo leonés, y Javier Guillén. - PACO DÍAZ

MIGUEL ÁNGEL TRANCA (ENVIADO ESPECIAL) / ESTEPONA
14/01/2018

La Vuelta a España 2018 desgranó ayer su libro de ruta. Lo hizo desvelando los secretos de una edición que vuelve a contar, dos años después, con protagonismo leonés. Y por partida doble en dos jornadas de alta montaña que volverán a encumbrar a La Camperona y Cistierna como jueces de un podio predestinado a los grandes escaladores.

Con nueve finales en alto y mucha montaña para afinar y también desgranar la composición del cuadro de honor, La Camperona, el coloso de Sotillos de Sabero, se presenta por tercera vez como juez decisivo de una ronda ciclista que levantará el telón en Málaga el 25 de agosto y concluirá en pleno Paseo de la Castellana de Madrid el 16 de septiembre.

Y entre medias el final de etapa en La Camperona, justo el penúltimo fin de semana de la carrera, el viernes 7 de septiembre en una etapa, la 13ª, que saldrá desde Candás y concluirá en territorio leonés tras una última ascensión de algo más de tres kilómetros con desniveles que alcanzan el 25%. Antes los ciclistas deberán hacer frente a otro puerto en el kilómetro 105, también de primera categoría, el de Tarna, que servirá para seleccionar al grupo de favoritos en un día en el que se prevé una escapada inicial que por la dureza del terreno con toda probabilidad no llegará a buen puerto.

Presentado ayer en Estepona, el trayecto para coronar al sucesor de Froome en el palmarés de la Vuelta tendrá que hacer frente a un segunda escenario por las carreteras leonesas. Como ya sucediera en 2016, Cistierna acompañará en ese libro de ruta al coloso de Sotillos de Sabero en una 14ª etapa, el sábado 8 de septiembre, que llevará al pelotón a Les Praeres de Nava. Un final inédito y también de alta montaña en una jornada en la que algunos de los favoritos pueden pagar el desgaste de los días precedentes y en especial del de La Camperona. Dos puertos de primera categoría y otros dos de tercera antes de llegar a territorio asturiano donde les espera un o de primera serán las dificultades que acumularán sobre sus piernas los integrantes del pelotón.

Para cerrar el tríptico de alta montaña, la tercera etapa consecutiva con final en alto, recuperará un escenario ya habitual en la carrera, los Lagos de Covadonga, en un una etapa de 185,5 kilómetros con salida en la localidad de Ribera de Arriba.

La Vuelta 2018 mantiene así su apuesta por la montaña y lo hacer en una edición que volverá a repetir en su estreno el formato contrarreloj, aunque en este caso individual y de ocho kilómetros, en la capital de la Costa del Sol. Será la primera de las cuatro jornadas en la provincia de Málaga. Precisamente en la segunda entre Marbella y Caminito del Rey hará acto de presencia la alta montaña. Será la primera prueba de fuego en una jornada en la que algún gallo puede verse sorprendido y ceder algún segundo que a la postre puede ser vital. La tercera, con mete en Alhaurín de la Torre, de media montaña, será en este caso propicia para unos sprinters que tendrán pocas oportunidades de lucirse en la Vuelta 2018. Y de ahí a Vélez Málaga donde saldrá la cuarta etapa con final en el puerto inédito de Alfacar con 14 kilómetros de ascensión con niveles importantes.

Granada-Roquetas de media montaña el 29 de agosto servirá para que el pelotón deje Andalucía para adentrarse en tierras murcianas en una jornada llamada para los velocistas aunque también con el peligro del viento y los abanicos que concluirá en San Javier y el mar como horizonte.

Dos nuevas jornadas de cierto respiro y trabajo para los equipos de los sprinters (atención a Trentin), darán paso ya en tierras manchegas a otro día movido con La Covatilla como meta y la montaña de juez. El hecho de que al día siguiente sea jornada de descanso puede hacer incluso más exigente el discurrir del pelotón. Salamanca, coincidiendo con el octavo centenario de su Universidad, ejercerá de punto de partida de la 10ª etapa con Fermoselle como meta y un panorama propicio para las escapadas.

Zamora y Galicia albergarán las dos siguientes estaciones con meta en Ribeira Sacra y Faro de Estaca de Bares antes de que el tríptico astur-leonés haga acto de presencia para cerrar la segunda semana de la Vuelta. Jornadas decisivas antes de viajar a Cantabria y el País Vasco donde en el primer caso espera la segunda y última crono de 32,7 kilómetros y en el segundo otro final en alto inédito, el Balcón de Bizkaia. De ahí a Lleida y Andorra con tres días sin descanso, especialmente el último con el final en el Coll de la Gallina tras 105,6 kilómetros tortuosos que incluyen seis puertos, cuatro de primera, uno de segunda y otro de tercera. Y de ahí a Madrid donde terminará una Vuelta de mucha altura y excelso nivel.



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