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PARALIMPIADAS DE LONDRES. un leonés de fabero, en los juegos

Maestro de halterofilia

Lodario Ramón parte hoy hacia Londres para participar en las Paralimpiadas como entrenador de la haltera Loida Zabala.

 

Lodario Ramón estará en las Paralimpiadas de Londres. - dl

ángel fraguas | león
25/08/2012

Lodario Ramón Ramón (Fresnedelo, 1954) parte hoy hacia Londres para participar en las Paralimpiadas, que comienzan el día 29 de agosto, como entrenador de Loida Zabala Ollero, una deportista de halterofilia adaptada que participará en la modalidad de hasta 48 kilogramos el día 1 de septiembre a las 12.00 horas. Loida nació en Cáceres, aunque se siente asturiana por sus muchos años viviendo en dicha tierra.

Lodoiro Ramón Ramón creció en Fabero. En el instituto hizo sus pinitos en gimnasia, hasta que cayó en sus manos una revista de deportes: «Fue como una luz que me enseñó que había otras cosas al margen del fútbol».

Una revelación que coincidió con su traslado a Ponferrada para estudiar Formación Profesional: «Había un gimnasio con todo tipo de aparatos y me dije que yo era capaz de hacer aquellas cosas. Experimentaba con todo. Un día vi unas anillas, me subí y a la primera hice el Cristo».

Esas demostraciones marcaron el destino de Lodario: «Me vio Campillo, un culturista, y me dijo que podía valer para hacer pesas. Me llevó a su gimnasio y el primer día levanté mi peso corporal de entonces, que eran 62 kilos».

Tito, un entrenador de halterofilia de Ponferrada, lo reclutó y en tres meses ya levantaba cien kilos, proclamándose campeón de Castilla y León. Al terminar sus estudios de delineante volvió a Fabero para trabajar en la mina y mostrar al pueblo su espíritu emprendedor en el deporte.

«Monté un gimnasio en el campo de fútbol», explica Lodario, que pronto contó con ayuda: «Al principio fabriqué mis propias pesas, hasta que la Federación me mandó un carro con lo fundamental». Completó su formación con un curso de monitor y durante tres años entrenó a un grupo de diez personas.

Unas oposiciones a funcionario del Estado marcaron definitivamente su futuro deportivo y vital: «Tras un año en Madrid, mi primer destino fue en Sama de Langreo. Entrené en el polideportivo de Blimea, con la ayuda de la Federación Asturiana». El traslado a Oviedo, en 1985, fue la estación término para él: «Me presenté en el Palacio, donde estaba Ángel, un entrenador que conocía. Me recibió muy bien y me dijo que tenía el gimnasio a mi disposición. Desde entonces hasta ahora con Loida. Estas son mis terceros Juegos, tras Atenas 2004 y Pekín 2008».



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